15 oct. 2016

¡GRACIAS, SEÑOR!

POR UN NUEVO DÍA.

La luz se coló por mi ventana 
y sus rayos gritaban de alegría 
y con su voz a mí me decían. 
Bienvenido a un nuevo y radiante día.

Me desperté llorando 
y mi llanto era un llanto de alegría. 
Me desperté llorando, más yo; reía.
Bienvenido a este nuevo día.

Era temprano y apenas se mostraba 
la luz de la amanecida.
Ella era, pura, innata e inmaculada,
una claridad diáfana, recién nacida.
Bienvenido a este nuevo día.

Cada día me despierto más temprano, 
cada mañana siento que; 
siento que quizás sea este, 
este el último de mis días. 
Y lo siento cada mañana al ver el día. 
Bienvenido a este nuevo día.

Al despertarme y ver 
la claridad del nuevo día, yo lloro, 
pero mi llanto es un llanto de alegría.
Feliz me siento y lloro de alegría.
Bienvenido a este nuevo día.

La luz de la alborada poco a poco 
se adueña de mi habitación, 
al verla solo puedo llorar, 
llorar de alegría y dar gracias a Dios, 
a mi Dios, por el regalo de este nuevo día. 
Le doy gracias a Él, a mi pastor, 
a mi Señor, a mi guardián, a mi guía...
Bienvenido a este nuevo día.

Un día más, una nueva alborada 
entra por mi ventana. 
Un nuevo día que Él me regaló. 
Un día más para contemplar 
la obra que Él creó.
El cielo, recibir la luz y el calor del sol, 
soñar con las nubes de blanco algodón, 
oír de las aves su trino mejor, 
oler los aromas de la linda flor y ver su color,
estar yo contigo, contigo mi amor, 
contemplar el tiempo correr en un reloj.
 Bienvenido a este nuevo día.

Un día más, sin nada singular.
Un día más. ¡Gracias mi Señor!

En el silencio despierto 
contemplo el techo de mi habitación, 
quieto muy quieto espero 
a que tú despiertes mi amor. 
Y noto tu cuerpo durmiente a mi lado, 
escuchó tu respiración pausada
y de vez en cuando siento,
latir tu corazón.
Bienvenido a este nuevo día.

Feliz soy yo, ¡Gracias mi Señor!
y aunque mi frente hoy es un frontón, 
y mis sienes nevadas están, 
mis canas cada vez más ralas 
tengo yo ilusión y tengo yo amor.

Me mueven las ganas por seguir viviendo,
la pasión ardiente de un febril efebo,
me mueven las ganas de seguir amándote,
de ilusionarme en cada ocasión,
de soñar contigo, despertar contigo,
en el silencio de nuestra habitación.

Cuando en la mañana junto a mí despiertas, 
el sol ya cabalga por el reino donde es señor
tú y yo nos levantamos y en ese silencio 
que tanto te gusta y yo lo respeto,
frente a frente en la mesa del comedor.

Esta es; nuestra conversación.
¿Cómo dormiste hoy, mi amor?
. -Pues como siempre, mal y con dolor.
. -Quizás mañana duermas tú mejor.
. -Buen día hace hoy. Si, quizás mañana
duerma yo mejor.
Bienvenido a este nuevo día.

Seguimos con la rutina de cada día 
en nuestro hogar hoy nido vacío 
en él se escucha gritar al silencio 
y volar suaves partículas del polvo 
en suspensión,
mientras se columpian en el rayo del sol. 
Bienvenido a este nuevo día.

Nuestro hogar vacío, ayer estaba lleno 
de voces, de risas, de gritos y juegos
en cada rincón,
hoy es todo paz y tranquilidad y sereno amor.
Bienvenido a este nuevo día.

Yo soy feliz de ver despuntar junto a ti mi amor,
ese nuevo día que nos trae el sol. 
¡Gracias, por cada día a ti mi Señor!

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