6 feb. 2015

LA LEYENDA DEL ...

 ...VIEJO MOLINO.
Paseaba una tarde por la alameda 
que acompaña al Tajo en un largo trecho
de su cabalgada.
Al lado del Tajo mientras caminaba 
escuche yo el canto de sus claras aguas, 
vi como los chopos, olmos y mimbreras 
doblaban sus ramas para beber el agua.

Sobre una alta peña que llaman del Águila 
un viejo castillo con torre de homenaje 
y con espadaña se asoman al agua.

Más cerca del río lamiendo sus aguas 
hay un viejo molino su rueda de palas, 
está quieta, quieta no abanica el agua 
y su volandera está, durmiendo la siesta, 
jamás se despierta está quieta, quieta.

No habla el molino es ya un fantasma 
que vive en el rio y que nunca canta, 
ni cuenta historia al agua que pasa.

Me quede mirando e intenté escuchar 
con esos oídos que tienen las almas.
No escuche el trajín de los molineros 
ni el cantar del agua cuando trabajaba.

Me senté en la puerta del viejo molino, 
sobre aquella piedra que siempre ayudaba 
a cargar la acémila con la blanca carga. 
Para descansar, para recordar 
aquellas leyendas que un día yo escuchará.

Este molino era propiedad de un molinero 
muy honrado y capaz. 
Vivía con él su hermosa hija 
que era su tesoro, también su reliquia.

La tarde de un día en pleno verano 
se acercó al molino caballero ufano 
pidiendo agua fresca queriendo beber 
y la molinera le hizo la merced.

Quedo el caballero prendado de ella 
y pensó enseguida como conseguirla, 
solo para él.

Una noche negra en que el agua 
tranquila pasaba debajo de la rueda 
que muy quieta estaba,
llamaron con fuerza a la recia puerta.

Salió abrir el viejo molinero 
que de un empujón rodo por los suelos.
Pronto escuchó gritos y sollozos 
aquel caballero hizo y deshizo 
a su libre antojo.

Cuando se marcharon y a él lo soltaron 
corrió hacia el cuarto lo encontró vacío
y miró hacia el río vio a su hija flotando río abajo.

No tiene consuelo aquel molinero, 
subió al castillo pidiendo justicia, castigo severo 
para aquellos villanos que lo ofendieron.

Solo, tan solo encontró añadir más duelo 
a su gran dolor.
Bajo hacia el molino rumiando buscando,
buscando su propia justicia y resarcimiento.

Siguió mucho tiempo el viejo molino 
triturando el grano sin ningún sentido,
desde ese momento ya no canta el agua,
el viejo molinero siguió trabajando, 
rumiando su duelo sin delatar nada.

Una noche oscura subía la cuesta sobre su caballo 
aquel caballero de mala ralea que trajo desgracias 
a muchas familias de cercanas aldeas 
y desde una rama de un roble alto 
sobre su garganta se estrechó un lazo.

En la madrugada apareció colgado 
de la rama fuerte del árbol sagrado 
aquel caballero que muchas familias
había deshonrado. 

Desde ese día el viejo molino está muy callado.
Nunca más se supo de aquel molinero 
que tenía una hija y un viejo molino al lado del Tajo.
Y en aquel castillo había pendones de luto, de luto
del palo más alto, están hondeando.

No hay comentarios: