8 dic. 2014

POEMAS DEL 2013

 1ª PARTE. 2013.

MAS TODO SEGUÍRA IGUAL.

Quizás mañana sea otro día,
quizás mañana sea otro mes,
quizás mañana sea otro año,
pero quizás mañana nada ya no importe,
todo, quizás siga igual.
Otro día, otro mes, otro año
más nada cambiara todo,
o casi todo, quizás siga igual.
Quizás siga la violencia de género,
quizás siga el recorte social,
quizás sigan muriendo inocentes
que ninguna culpa tienen,
quizás sigan los desahucios del hogar,
quizás los ricos empresarios,
y los políticos sin escrúpulos,
quizás, es muy posible que sigan igual,
quizás los pensionistas
tengan que sus medicinas pagar,
quizás, quizás, tal vez quizás.
Esta mañana me he levantado
y al mirar el calendario he visto
que el 2012 ya es historia,
he mirado por la ventana
y todo seguía igual.
Llovía era temprano,
el sol no se veía,
la lluvia lamía el cristal,
las calles vacías,
es un día más.
Todo seguía igual.
En la calle todo era silencio
las calles vacías,
ventanas cerradas, es un día más,
era temprano algunos jóvenes
volvían a su hogar,
coches aparcados nada se movía.
Todo seguía igual.
En el monte el camino estaban embarrados,
los pinos mojados, las cimas cubiertas de nubes,
por el campo pastando el ganado,
los cuervos graznaban posados en las ramas.
Todo seguía igual.
No sé, pero para a mí es igual,
que sea el 12 ó el 13, creo que a la gente
en este 2013 nos va a ir malUn
año nuevo que acaba de llegar,
un año nuevo al cual le han recibido,
con brindis de cava y también champan,
con uvas, con besos, con mucha ilusión
y más esperanza por lo que él traerá.
Solo espero y deseo que mi pesimismo
sea solo mío, solo mío y nunca jamás
se haga realidad.
Cuando un nuevo año viene trae siempre esperanza
y el año viejo que acaba de marchar se debe llevar
todos los problemas las desesperanzas y todo, todo
todo. Todo nuestro mal.
¡Ojala! En este 2013 nada, nada siga igual.

NO ME HA DE IMPORTAR

Aunque el cielo se encuentre cubierto de nubes,
de nubes que no saben llora.
Aunque las flores no suelten su aroma
cuando tú las quieres besar.
Aunque los días sean tan cortos
que apenas de lejos los vemos pasar.
Aunque el invierno sea frío y crudo
y la lluvia y la nieve nos mojen sin más.
Aunque los árboles se encuentren desnudos
y las aves en ellos no encuentren cobijo jamás.
Aunque las primaveras tardas se demoren
y no sepan cuándo han llegar.
Aunque tú te hayas ido muy lejos, muy lejos,
tengo la esperanza de que un día tú,
un día tú a mí volverás.
Y de nuevo volverán aquellos cielos limpios y azules,
tan limpios, tan limpios que al sol no podrás tú mirar.
Y de nuevo las flores de nuestros jardines
soltaran sus fragancias cuando tú las quieras besar.
Y de nuevo las nubes dejaran caer sus gotas de lluvia
sobre los campos al atardecer y en la madrugada.
Y de nuevo los días dejaran que sus horas
pasen lentamente para contemplar
tu cara tan linda de niña y poder soñar.
Y de nuevo el invierno será primavera
y el verano otoño sin más.
Y habrá primaveras cubiertas de flores
primorosas para contemplar
y un otoño de oros y ocres frutos nos dará.
Y de nuevo en los árboles de las alamedas
las aves sus nidos harán
y en ellos criaran sus polluelos
y las alboradas y los atardeceres
con sus trinos las horas más cortas harán.
Y esas tardes, las tardes de estío
aquellas tardes que las brisas refrescaran
yo estaré paseando mirando el camino
por ese camino, camino que un día te veré llegar.
No me importara que tú vuelvas
cuando sea el crudo invierno,
cuando la primavera esté aún por llegar,
cuando el verano agoste los trigos
y los campos sean un secarral,
cuando el viento de otoño las hojas
de los árboles en las alamedas
se lleve y desnudos los deje sin más.
No me importa, sé que volverás.
No me ha de importar,
Nada, nada me ha de importar
si un día conmigo,
conmigo tú has de estar.

EL TIEMPO PASA. (Estampas de invierno)

El tiempo pasa, unas veces tan rápido
que apenas nos damos cuenta
de que se nos va de entre las manos,
somos incapaces de detener el tiempo.
Tiempos felices que no apreciamos,
Tiempos que no nos damos cuenta
que los vivimos, que los pasamos.
Otras veces el tiempo pasa tan lentamente,
que el tiempo pesa cual una losa que nos retiene.
Tiempos de nostalgias y depresiones,
tiempos que odiamos que no sabemos
por qué ellos vienen.
Llueve, es invierno y en la calle hay poca gente,
paseo bajo el paraguas que hace que sea invisible.
Veo caer las gotas de lluvia en los charcos de la calle,
oigo rugir en el río y contemplo la fuerza de la corriente,
observo cual miles de luciérnagas
colgando de las ramas inertes
de los desnudos árboles del parque,
son las gotas de lluvia que se han quedado atrapadas
y permanecen inertes colgadas de las secas ramas.
Sigo caminando la lluvia me acompaña permanentemente,
las calles vacías, el parque sin gente,
algún gorrión busca protección
debajo del seto que rodea la fuente.
Y yo sigo caminado solo con mis pensamientos
sin mirar al frente, es que voy pensando.
Llueve, el tiempo que hoy pasa, pasa lentamente
él no tiene prisa y la gente corre para protegerse
de la pertinaz lluvia que cae, cae sin detenerse.
Mañana quizás el tiempo pase,
pase sin que nos demos cuenta,
pase el tiempo sin detenerse,
quizás mañana haga sol y quizás,
quizás mañana sea jueves,
ya que hoy es miércoles.
En el puente me detengo a contemplar la corriente,
cortada por los tajamares de la columnas del puente.
Su rugido me impresiona, su fuerza es imponente.
Me gusta el agua en calma, pero me deleita y me embelesa
el rugir y el furor de la corriente.
El tiempo es el caudal de un río,
es; su variable corriente
unas veces ruge y grita, corre,
corre sin apenas detenerse,
otras camina, camina tan lentamente
que no se sabe si se mueve.
Y yo sigo caminando bajo mi paraguas,
pues llueve, llueve
y en la calle y en el parque no hay,
hoy no hay gente.

NANA PARA MI NIÑA

Entre nubes de algodones duerme mi niña
y en su cunita ella está dormida.
Mientras mi niña duerme
sus labios muestran una sonrisa
es que mi chiquitita juega,
juega durmiendo con las estrellas
que son sus primas.
Mi niña duerme, ella está dormida
y sus sueños los velan dos angelitos
por cada esquina.
Mientras que mi niña duerme
su madre le canta una nana que es muy bonita
y junto a su cuna espera,
a que llegue la aurora de un nuevo día.
Entre las nubes que cubren altas montañas
se despiertan los soles por las mañanas,
es la alborada,
la que trae un nuevo día
y mi niña bonita se llama Alba;
Amanecida de la mañana.
Duerme mi niña que tus sueños
los velan las estrellitas.
Mi niña Aurora es muy chiquita y muy bonita,
es una estrella del cielo que se queda dormida
libando de la tetita.
Mientras mi niña duerme, ella se ríe,
es que juega en sus sueños al escondite
con querubines.
Es mi niña tan linda que nunca llora
solo sonríe y juega pretendiendo
coger el tiempo con sus manitas.
Duerme mi cielo, duerme mi niña
que yo velo tus sueños en tu cunita.
Mi niña es lo más bonito
e importante que hay en mi vida,
mientras que ella duerme juega
con sus amigas la estrellitas.
Juegan; al escondite entre
las nubes y las nebulosas,
entre luceros y los cometas
que son las rosas que están en órbita.
Duerme mi niña, duerme tú, cara bonita,
que yo velo y acuno tus sueños en tu cunita,
mientras que espero que vuelva la amanecida.

QUIZÁS MAÑANA NO AMANEZCA

Quizás mañana cuando amanezca sea tarde,
o tal vez no amanezca y no exista el mañana
y la noche permanezca escondida entre mis sabanas.
El sol llega por el este y tras los montes se marcha,
el sol en el mar se explaya, es de sangre y es de plata,
la luna se avergüenza, se cree fea, se esconde
para no verle y para que no la vean,
que tiene temor al sol, lo ve tan lindo y tan fuerte,
que no se siente ella digna de amarle y que la quiera.
Mañana, quizás mañana cuando amanezca yo sienta
que se me escapa la vida, que la noche no es tan negra,
que la luna está escondida esperando a que vuelva
el sol de cada mañana que da luz a nuestra Tierra.
Mañana será mañana, mañana un nuevo día
y hoy la noche es oscura es una noche que es mía,
tú te fuiste con la noche y quizás tú, con la noche nueva vuelvas,
quizás yo te encuentre de día y el sol de ti se prenda.
En un rincón escondido donde viven las tinieblas
mi corazón se ha perdido y perdido espera
a que sea ya la noche y tú con la noche vuelvas.
Luna tú sientes vergüenza de que el sol a ti te vea
y tú luna, tú siendo tan linda y bella te sientes ante el sol fea.
Que no, que no amanezca, que la mañana no venga,
que las noches no son oscuras que la luna es muy bella,
tú con la noche vienes y en la mañana te esperas.
La luna teme a que el sol la vea y siente ella temor
de que la encuentre en mi cama donde ella sueña.
Y la luna fue mi testigo de aquellas horas tan mágicas,
que se rompió con la aurora con la luz que trajo el alba.
Días claros, noches negras, auroras blancas,
es que la luna no quiere que la encuentren en mi cama.
Quizás es que la luna no venga, no venga esta noche,
porque tiene miedo al alba.

INTRODUCCIÓN

El martes cuando caminaba por el monte, como un martes más aunque en esta
ocasión caminaba solo, el tiempo era muy gris con mucha niebla, los arroyos
cantaban ajenos al senderista, los robles aún desnudos tenían sus ramas
cubiertas de pequeñas y transparentes perlas de agua que se habían posado de
la bruma, en el sotobosque las pequeñas aves cantaban marcando sus territorios
y mostrando todo poder y su belleza a las hembras, en los pinos y robles más
altos los cuervos graznaban también barruntado la primavera que ya está con
nosotros, los arrendajos volaban llevándose la paz del bosque con sus
estridentes gritos. Yo cuando camino solo por el monte, suelo llevar la radio
puesta y no es por escucharla, que la verdad no soy yo muy aficionado a
escuchar la radio, ni siquiera cuando hago un viaje largo en coche. Solo la suelo
poner a las horas en punto para escuchar las noticias y sobre todo las noticias
del tráfico, en el monte la suelo llevar para sentirme acompañado y para que no
me cebe con el sendero, sobre todo en las subidas exigentes. Bueno pues el
martes, escuchaba RNE1 El Día Menos Pensado cuando llamó mi atención la
felicitación a una joven que cumplía 26 años ese día, nada del otro mundo ya
que ese día cumplirían 26 años un montón de chicas y chicos, pero esta era un
poco especial, ese día empezaba o había empezado el tratamiento de quimio
para su cáncer. Olga que de esta manera se llama la chica, transmitía en su
forma de hablar una fuerza y un optimismo de cara al futuro que os puedo
asegurar que seguro, seguro que este modo de enfrentarse a su enfermedad es
la mejor medicina contra su mal. Hablaba de tu a tu al cáncer, como si fuese algo
normal y natural, este mal que es tan traicionero, silencioso, sibilino que se
instala en nosotros sin previo aviso, este mal se tendrá que rendir sin condiciones
ante esa vitalidad, esas ganas de vivir, esas ilusiones de futuro, de un futuro a
largo plazo que mostraba esta chica. Yo sé que Olga lo vencerá y el cáncer se
rendirá sin condiciones y lo vencerá por sí misma y también con el apoyo de los
muchos miles de personas que con el corazón estaremos muy, muy cerca de
ella en sus malos momentos y también en los buenos a través de su blog
http://teprometoquemevoyaponerbien.blogspot.com.es
Yo desde aquí la quiero mandar toda mi admiración y mi fuerza para que nunca,
nunca se sienta que está luchando ella sola. ¡Animo Olga, tú si puedes!

DEJA QUE EL TIEMPO PASE, NO LUCHES CONTRA ÉL.

Deja que la lluvia moje los campos,
corra por tu rostro,
y se deslice suavemente sobre tu piel.
Deja que el frío penetre en tus carnes
y erice el bello de tu piel.
Deja que el sol de brillo a tus cabellos
y color dorado a tu piel,
Deja que la nieve blanquee tus campos
y cubra con su blanco manto los montes también.
Deja que el dolor te haga a ti más fuerte
y acrisole tus fuerzas, tu corazón, tu fe.
Que los campos se expían
con los hielos y las nieves.
Que los valles se visten de flores
y lucen sus colores tan bien
por las lluvias caídas en el año
que son su sangre, su vida, su bien…
Que el río canta y se ríe
por la nieve que corre por él.
Que tu fuerza, tu humor y tu sonrisa
son frutos de aquellos,
de aquellos momentos
que tuviste y tienes aún que padecer.
Se valiente y lucha con fuerza y optimismo
que seguro que los vas a vencer.
Y mañana cuando lo recuerdes,
tú lucirás como el campo florido,
brillaras como rayo de sol,
reirás y cantaras como cantan los ríos
y ante ti un futuro muy largo y muy bonito,
un largo camino aún por recorrer.
Olvidaras los tiempos ya pasados y nunca más,
nunca más a ti el desánimo a de volver,
pues tu vida será ese camino
repleto de sueños y de felicidad.
Al temor se le vence con el ánimo,
al desánimo con la felicidad,
a la pena se la vencen riendo
y riendo y soñando un futuro siempre habrá.

VIOLETA LINDA VIOLETA.

Después de un crudo invierno,
con la montañas nevadas
con los valles anegados
por las torrenciales aguas,
los caminos embarrados,
llenos de lodos y matas.
Un día claro de Abril
cuando las alondras cantan
hace ya algunos años
en un cruce de caminos
entre una linda peonia
y un lirio de finas barbas,
nació una linda violeta
para realzar el alba.
Violeta, linda violeta,
alegría en las mañanas,
aroma dulce del bosque,
tornasol del ocaso,
rocío de las mañanas,
campanilla del arroyo
por donde corren las aguas.
Desde el día en que naciste la nieve,
es bendita en las montañas,
la lluvia, es un regalo del cielo
para los huertos y las campas,
en los senderos el barro
al verte llegar se aparta,
las cuestas ya no son cuestas
se suavizan cuando pasas,
las piedras de los caminos
nunca tropiezan si andas,
las altas cimas al verte,
corriendo del monte bajan.
Violeta, eres la sonrisa de los bosques
y el verdor de las montañas,
campanillas en los robles
cuando la brisa los pasa,
farolillos de colores
donde las luciérnagas cantan,
eres la alegría del grupo,
la juventud que contagias,
eres tú esa violeta
que en los bordes del sendero
humildemente se planta
para aliviar el cansancio
de aquel, aquel que por tu lado pasa.
Violeta de la mañana,
quiero yo hoy decirte
con estas torpes palabras,
que seas feliz,
muy feliz en esta fecha marcada
y que lo seas, lo seas;
de los tuyos rodeada
y sigas hoy, mañana y siempre,
siendo la linda violeta
que nos quita el cansancio,
nos alegra el camino,
nos suaviza las subidas,
nos acerca las montañas,
haces que el barro no sea ese barro,
que se agarra con saña,
ni el mar humor compañero
de nuestras largas jornadas.
Que seas feliz muy feliz violeta linda y alegre,

AMOR PASAJERO.

La oscuridad de la noche envolvía a las sombras
en la calle solitaria a la luz de una lánguida farola,
eran solo dos siluetas que las manos meneaban.
Una con el pelo corto otra con melena larga
que la brisa de la noche parecía flamearla.
La luna cruzó la calle y al descubrir los fantasmas
pasó, caminando de puntillas para que no ser delatada.
Aquellas sombras ocultas por esa noche callada
están hablando de amores, de amores que ya se apagan.
Las piedras de las paredes mudos testigos
la conversación escuchaban y sus llagas encaladas
sangre dejan escapar, las llagas; sangraban.
Él hablaba de otro amor, ella ya no lo escuchaba,
sus ojos humedecidos le decían, le rogaban
que cumpliese sus promesas, promesas ya olvidadas.
La luna volvió a pasar y se paró para escuchar
el llanto de los silencios de aquella joven engañada.
Era ya la madrugada cuando él con un portazo mudo,
dio, la reunión por terminada.
.-Adiós, María lo siento, te ruego que me perdones,
y quizás tal vez mañana, encuentres tú un nuevo amor,
como el que yo encontrara y no te acuerdes de mí,
será bueno que olvidaras que un día te conocí
y que tú un día me amaras.
Ya, a lo lejos en la calle; una sombra se achicaba.
La noche corre deprisa cuando el amor se agranda,
las noches pasan despacio cuando el amor se apaga.
La calle quedó vacía, la luna ya se escapa,
a lo lejos se oye un gallo que ya al alba cantaba,
María va calle abajo con la cabeza bajada
unas lágrimas ocultas van dejando negras marcas
en la sombría acera por donde la joven pasa.
No te preocupes María, que después de noche amarga
siempre hay un nuevo día, nuevo sol, que trae nuevas esperanzas,
que unos amores se van y otros llegan y arraigan.
Lo amores verdaderos son amores que llegan y nunca pasan,
los amores pasajeros que se vayan, que se vayan,
que cuanto más se quedan, más duele cuando se marchan.

NANA DE LA PRINCESITA.

El silencio recorre la estancia entera,
es aún de noche y por mi ventana
apenas si se ve la luna nueva.
En la alcoba en su cama mi niña duerme,
ella está dormida mientras que yo contemplo
su cara y su sonrisa.
Mi niña sueña, sueña mi niña con un príncipe azul
de corcel negro prieto, armadura de plata,
espuelas de oro, espada toledana y capa negra.
Es mi niña tan guapa, su melena rubia,
su tez blanca de nieve, su linda sonrisa,
piel aterciopelada, su carita de niña.
Es mi niña. Es mi niña tan linda. Mi princesita.
Duerme trozo de cielo en tu camita
que yo velo tus sueños mientras escucho
a los ruiseñores y a las alondras.
Mi niña sonríe mientras duerme y gesticula
mueve sus piernecitas y pretende coger
del cielo las estrellas con sus lindas manitas.
Tras los finos visillos se ve ya, la luz del alba,
es el día que llega, es el inicio de la alborada.
Despierta mi niña que ya es de día
y el nuevo sol del cielo hoy te saluda.
Es mi niña una estrella, en mi niña, la más bonita,
mi niña pequeña, mi princesita.
Me gusta cuando ríes, cuando mueves tus piernecitas,
cuando juegas con tus manos y balbuceas tus palabritas.
Duerme mi princesita, que yo velo tus sueños en tu camita.

ESTACIONES.

Besanas desiertas, barbechos vacíos, retamas al viento
y en las estepas el viento del Norte recorre la tierra
enreda sus largas melenas entre la maleza de los sotobosques,
en ellos es donde el silencio habita y la bruma mora.
La helada escarcha se agarra fuerte a la tierra,
en las desnudas ramas de un viejo olmo que hay en la pradera
graznan las grajillas mientras esperan nuevas primaveras,
que siempre un año tras otro, muy tarde, ellas llegan.
En los inviernos crudos los campos están vacíos,
es la soledad la que reina en la tierra.
Es el frío invierno, él, es el que espera con cierta impaciencia
a que lleguen pronto nuevas primaveras.
Es el invierno, el invierno es quien espera.
Invierno.
Los días plomizos, las noches eternas,
la luna es pálida, brillantes las estrellas,
el frío de la noche las hace rilar
parecen que tiemblan de frío,
las nubes plomizas son casi perpetuas.
Más si el invierno es muy crudo, la primavera será
siempre, más linda y más bella.
Sin los inviernos duros, nunca jamás habrá;
primaveras bellas.
La estepa despierta, parece que humea,
el arado rompe y esponja sus húmedas tierras,
los valles se abren la niebla despeja,
los montes se muestran tras las densas nubles
que antes las cubrieran.
Es la primavera que llama a la puerta.
Primavera.
Los campos despiertan,
las nubes se tornan en suaves nieblas,
los valles se abren cual la rosa bella,
las nieves en las montañas se elevan
y dejan al aire sus verdes laderas,
los bosque dormidos ya se desperezan.
Ayer, los campos eran cenicientos hoy;
el verdor y color en ellos se impregnan.
Recuerdan al verlos una alfombra persa.
Ya las aves cantan y muchas de ellas han vuelto
de lejanos países que nunca oyeras,
en ellos los inviernos son las primaveras.
Ha vuelto, ha vuelto; la vida a la tierra.
La primavera es el interludio entre el invierno
que ya se nos fue y el ardiente estío
que llama a la puerta.
Sin las primaveras lluviosas y brumosas,
llenas de colores y de algarabías
entre las florestas, jamás de los jamares
llegaría el tórrido verano a está nuestra tierra.
El trigo ayer verde en oro se torna,
los campos de maíz de plumas se coronan,
en las vegas fértiles, pimientos, tomates el rojo atesoran.
Son también colores, pero son otros tonos distintos
los del estío a los de la primavera.
Yo siempre imagino que la primavera
es un cuadro naif pintado sobre nuestra tierra.
Verano.
Los trigos maduran en vastas besanas
muchas son inmensas,
el calor invita al baño en los ríos y a dormir la siesta,
los frutos en los campos engordan y se colorean,
los granos maduran y poco a poco las hierbas se agostan,
el paisaje cambia el verdor por oro,
el sol es cereal maduro listo para la cosecha.
En el estío, de los campos su verdor de seda,
evoluciona a oro viejo color del dinero
que tanto el hombre ambiciona.
En el verano el aroma a tierras húmeda
son otras aromas; el verano huele a jazmín,
a espliego, cantueso, adelfas,
romero y ládano, madreselva, yerbabuena fresca…
Cuando los árboles cambian su librea
indican al mundo que el otoño llega,
dicen que los frutos ya están maduros y se recolecta,
las aves ya se marchan a lejanas tierras,
algunas se quedan.
Es en el otoño cuando las tormentas
anuncian que el invierno está, muy cerca, muy cerca.
El otoño es; la melancolía para los poetas,
los enamorados recorren la viejas alamedas,
las puestas de sol son quizás más bellas
y de los colores su mejor paleta.
Al hombre le gusta el otoño
aunque le anuncie el invierno cerca
en él recogen los frutos
de esas cosechas por las que sufrieran.
Todas las estaciones tienen su encanto,
todas son muy bellas.
Invierno; vacío de campos helados,
vientos recorriendo las vastas estepas,
nieves cubriendo los montes,
penachos humo en las chimeneas.
Que lindo es el invierno
el prologo de la primavera.
Primavera; lluviosas, el campo despierta,
se marcha la nieve, las lluvias perpetuas,
los campos floridos repletos de hierbas,
los arroyos cantan, las aves retornan.
Primavera linda, ella es antesala
de un nuevo verano que llama a la puerta.
Verano; días infinitos, calor y de siega,
cereal maduro sobre las besanas,
en las arboledas las aves ceban a sus polluelos,
son días de baños, gazpacho y siestas.
Se limpian los graneros que esperan la siega,
días en que maduran todas las cosechas.
Otoños; el de las recolectas,
cambian los vestidos la verde floresta,
las aves emigran a lejanas tierras,
se cierran los ciclos para que de nuevo
se inicie, se inicie una nueva cuenta.

ES POSIBLE.

Es posible mañana amanezca de nuevo
y la luz ilumine los campos
y las aves vuelen por el cielo
y la nieve se vea en los montes más altos.
Es posible que todo el encanto del día
se vea extendido por todos los campos,
los campos floridos de la primavera,
los bosque que muestran su mejor librea,
de verdes colores distintos los unos de los otros,
dependen que sean hayas, sean robles, o tal vez cerezos,
depende si son de pinos o tal vez manzanos,
quizás sea ese verde lo que quizás yo vea
si miro despierto a la primavera.
Es posible que mañana yo de nuevo vea,
los campos floridos las sierras desiertas,
los ríos cantando y limpias las brillantes peñas.
Es posible que pase el verano,
que el otoño una vez más vuelva,
que el frío invierno de nuevo aparezca.
Es posible que mañana otro día sea
y de nuevo yo vuelva a correr tus campos,
a admirar las nuevas libreas de los viejos árboles
en densas y hermosas arboledas por las que yo paso.
Es posible que tú te animes y conmigo vengas,
quizás un día vengas y juntos quizás sea posible
recorramos de nuevo los viejos senderos andados,
senderos que un día muy juntos tú y yo caminamos,
y ese día quizás sea posible que de nuevo sea,
de nuevo; feliz contigo mi amor yo lo sea.
Es posible que un día muy pronto,
es posible que tú y yo veamos muy juntos,
muy juntos nuevas primaveras,
caminando por los lindos campos y densas arboledas.

AMOR CIEGO.

Espero a que la tarde resbale por el horizonte
que las sombras ocupen su espacio en las calles,
que los vencejos conquisten el aire,
que la brisa traiga el frescor y el aroma como cada tarde.
Espero, yo espero en la esquina de aquella calle.
Espero a que tú regreses; es tarde
y espero impaciente que llegues.
Espero que no vengas tardes.
El sol se oculto hace tiempo,
la noche ocupó su espacio en las calles,
las estrellas rilan en el cielo y la luna llena,
la luna llena es del cielo su estandarte.
Otra tarde que tú no has venidos,
si lo haces, otra vez llegas tarde,
otra noche que me quedo solo,
solo paseando esperando encontrarte.
La noche es ya noche,
los vencejos se fueron ya antes
yo miro hacia aquella esquina
donde hace tiempo debía encontrarte.
Más tú no has venido, ni pronto ni tarde,
otra vez estoy solo, otra vez mañana,
deberé una vez más perdonarte.
Y mañana cuando nos encontremos
me dirás, me dirás que quizás te olvidaste,
me pedirás mil veces perdón y yo,
tendré, tendré que perdonarte.
Se muy bien que no debo hacerlo,
que yo debo, yo debo olvidarte
que quizás mañana mil veces
me arrepienta de no alejarme.
……
Paso el tiempo y los años pasaron
y nuestro amor fue un infierno
y de nuevo me encuentro solo,
solo esperando que el tiempo no pase.
Ahora lo recuerdo, no debí esperarte
y es lo que yo siento, que te sigo amando,
te sigo esperando y amando en mis sueños.
Te sigo esperando donde te esperaba,
cada tarde veo volar los vencejos
cada tarde veo el sol que resbala
por su tobogán por donde se escapa
y yo cada tarde paseo muy solo esperando,
esperando encontrarte una, una vez más,
más tú nunca vienes, más tú cada día
te retrasas y nuestra esquina, tu esquina
como siempre se encuentra vacía.
Lo que siento es que tú mañana,
no me dirás, como antes lo hacías,
que te perdonara que olvidado habías.
El amor es ciego, el amor perdona,
el amor no, no sabe de engaños,
el amor ignora que llegabas tarde,
porque te olvidabas con otras personas,
el amor creía siempre en tus palabras.
El amor, amor que yo te tenía
aún hoy te quiere como aquellos días
aún hoy te espera, como cada tarde
en nuestras esquina de la calle aquella.

DESPUÉS QUÉ...

La he visto pasar de largo sin detenerse siquiera,
después escuche los llantos y también sentí la pena
en una casa vecina, más era una casa ajena.
Una vez se hubo marchado, tras sí dejó un reguero
de dolor y desespero, de una esperanza nueva,
en la que casi no creo.
La vi pasar, más no miró hacia mí,
será que yo no la vi o ella miró hacia otro lado.
Más yo a ella si la vi, la vi; pasaba a mi lado.
La sentí, una y otra vez deslizarse silenciosa,
como lo hace la mosca que se posa sobre ti
y apenas tú si la notas si ella no se hace sentir.
Pero un día entró ella en mí casa sin llamar
no la tuve que abrir la puerta, entro y sentó junto a mí,
ni tan siquiera me habló, ni siquiera me nombró
y yo, yo me tuve que ir, me tuve que ir con ella.
El viaje fue muy corto y vi que yo, ya no era yo,
solo un espíritu era, que poco a poco todo se desvanecía
se desvanecía todo, a mí alrededor,
y comprobé por mí mismo que era una mentira
que otro mundo existía una vez que yo muriera.
Busqué en aquel lugar a mi madre a mi padre,
busqué yo sin conseguirlo a un amigo o familiar
que antes de mi él partiera,
más nos los pude encontrar, no había nadie,
solo existían sus recuerdos en el aire
y el olvido que campaba, que campaba a su aire.
Llamé, llamé, corrí, corrí, busqué, busqué por cada rincón,
Busqué, busqué yo por todas partes y entonces yo me di cuenta
que el otro mundo que me habían prometido,
se llamaba “Mis Recuerdo” y en él vivían para siempre
mis padres, mis familiares, mis amigos...
Todos ellos viven y han vivido en mí desde que se fueron
y yo no puedo ni debo de ellos jamás olvidarme,
pues es mucho lo que yo a ellos quiero.
No me olvides te lo pido, que quiero seguir viviendo
y no morir en el olvido, el olvido del recuerdo.
Pues si me olvidas yo muero, para siempre por los siglos,
más si me sigues recordando encontraré el paraíso,
donde vivir muy feliz sin tener que preocuparme.
Si tú me recuerdas, si tú me quieres, yo viviré en el limbo
que es el reino que a ti y mí nos prometieron.
Los recuerdos son la gloria prometida
donde viven los que se han ido y siempre se les recuerda.
Morir es morir si me olvidas, más si tú me recuerdas
la muerte siempre es, será y está bien vencida.

LA MONOTONÍA TEDIA.

Sí recuerda, es verdad que nadie te ve,
que te has vuelto invisible para los demás,
como lo es el silencio, el tiempo, la brisa,
la espera, como son aquellos que no nos importan.
Pero eso no quiere decir que él ya no te vea,
que no siente tus pasos ni gira su cabeza cuando tú te alejas.
No es verdad que no nota tu presencia en tu larga espera.
Sí te has vuelto invisible es porque tú lo quieres,
porque tú a si lo deseas, porque desde tu silencio
lo observas, lo miras, los esperas.
Para él sigues existiendo, sigues estando presente donde te interesa.
Tú sigues amando en silencio y eso; eso es lo que para él cuenta.
Tú sigues amando, también esperando a que pronto él vuelva
y él estará observando por ver si de nuevo tú llegas.
Esperando; quizás él espera a que tú regreses,
a que tú de nuevo un día vuelvas y quizás él te pida,
una y mil veces perdón por su cobardía por su gran torpeza
al no haber sabido descubrir el amor que hay en ti,
ese amor que espera.
Ese amor sincero, amor verdadero, amor; amor verdadero
con que el mundo sueña.
Quizás él te pida mil veces perdón y por su dejadez,
por su gran ceguera y por su ignorancia y por su torpeza.
Sigue, sigue siendo invisible para observar y nadie te vea,
para que tu ausencia sea el revulsivo y él se dé cuenta
de ese tu amor y de tu presencia.
La monotonía, la rutina aquella, el tedio mató el amor,
las horas cuando estabais juntos se hicieron eternas.
Volverá a quererte como antes a ti quería,
como antes de que él se fuera.
Él te volverá a ver, tan linda, te vera tan bella,
acariciara tu piel, jugará con tu sedosa melena,
te estrechará entre sus brazos, como si lo fuera
la primera vez que él lo hiciera.
Te amará como nadie amarte pudiera.
Y de nuevo volverá la pasión, las horas volverán a ser
cada vez más cortas, los minutos serán como días
mientras tú esperas a que él de nuevo junto a ti vuelva.
Es bueno ser invisible para que él te descubra cada día
y se rompa la monotonía tedia.
Es bueno renovarse cada día, es bueno renacer cada día
para que al amor no lo mate la monotonía
ni el tedio nos haga invisible para que nadie nos vea.

ROMANCE DEL VIEJO ROBLE

Cerca de la fuente que del Roble llaman,
hay un viejo roble que abre sus ramas,
para con su sombra refrescar el agua.
Ese roble viejo sabe de batallas;
de amores y engaños, de vidas truncadas.
Ese roble viejo, si un día hablara;
Podría contarme muchísimas batallas,
Un día de agostos que el sol calentaba
y bajo su sombra yo me refrescaba,
el roble me dijo que yo le escuchará.
Con esa voz que solo se escucha entre esas ramas,
esa voz tan grave, que sus hojas hablan, me dijo:
Hace mucho tiempo; por aquí cruzaban
tropas aguerridas y grandes mesnadas,
de moros y cristianos que en guerra andaban.
Más tarde aquí pasaron hermanos y hermanos
hijos de esta vieja España que entre sí luchaban.
También y un día vi, cómo enamoraba
un joven pastor a una linda zagala.
Ella era; la hija pequeña del terrateniente
para quien el joven pastor pastoreaba.
Vi, cómo se querían y cuánto se amaban.
Vi, que un padre celoso de su gran tesoro,
de raíz cortaba, aquel lindo amor que ya germinaba.
Cortó de raíz aquel puro amor del joven pastor
con su hija amada.
Pasaron los días, semanas y meses,
años, muchos años hacia que pasara
y un día, cuando eran viejos ambos
se rencontraban bajo la fresca sombra
de este viejo roble que les esperaba.
Junto a la fuente se rencontraron
el viejo pastor y su dulce amada.
El pastor ya anciano no pastoreaba,
volvía cada tarde para beber de la fresca fuente
y bajo mi sombra él descansaba,
soñaba con lo que hubiese sido su vida
al lado de su soñada amada.
.
Ya no era pastor, ahora era él dueño
de dehesas, de pastos, de huertas y besanas.
Y bajo mi sombra le vi muchas tardes
que el viejo lloraba mientras recordaba
aquellos amores que tanto añoraban,
y nunca, nunca olvido a su niña amada.
Y bajo mi sombra se fue haciendo viejo,
siempre solitario, muy solo él estaba.
Una tarde de agosto cuando el sol calienta
y goza de buena salud la densa galbana,
él bajo mi sombra sentado estaba.
Llegó una señora que se acercó a la fuente
sin mediar palabra.
Ella se sentó a escuchar el canto de sus frescas aguas.
Pensó en otros tiempos que tanto añoraba
y con cada recuerdo un suspiro de su alma escapaba.
Ambos se miraron y en esa mirada, sintieron ambos,
aquella mirada que tanto, tanto ellos añoraban.
Ambos bajaron sus ojos al suelo,
fueron incapaces de aguantar aquella mirada,
y nerviosos pensaron, que estaban soñando,
que era imposible, que soló, tan solo soñaban.
No se dirigieron ninguna palabra,
él, se marchó primero sin decir palabra
y bajo mi sombra ella sola, sola se quedaba.
No supieron ver lo que tanto tiempo
ambos deseaban.
Fueron incapaces de reconocerse en una mirada
y se quedaron ellos, con sus viejos recuerdos
y sus añoranzas.
Nunca más volvieron para rencontrarse debajo mis ramas.
Ese viejo árbol guarda los secretos que la fuente canta
y para oírlos hay que escucharlos con esos oídos
que solo tienen, tan solo los tienen las más puras almas.

EL VIEJO OLIVO.
(A mi padre)

Olivo viejo, retorcido arrugado y seco.
Abatido por un rayo piadoso y justiciero.
Olivo viejo; hoy semienterrado y olvidado
en un recodo angosto de un polvoriento sendero.
Añoso olivo; Fue el pasar del tiempo
quien dejó en ti sus huellas y en tu piel
profundas cicatrices que te hicieron tus sueños,
en ti, dejaron llagas todos tus viejos recuerdos.
Viejo olivo: De tus retorcidas ramas,
hace ya mucho tiempo que los frutos se fueron.
Esos mismos frutos que antaño tanto lucieron,
brillaban cual millares de estrellas chispeantes
que en tus ramas jugaban; estrellas de los cielos.
Generoso olivo: Te dejaron muy solo y olvidado,
las aves se alejaron de ti olvidaron tus ramas.
Ya no gorjea en tu copa el jilguero que anunciaba
las alegres alboradas de los días extremeños.
Ya, aquel solitario y noctámbulo búho,
aquel que tanto ululaba mirando hacia el suelo
se fue buscando otro olivo con más frondosas ramas
de tu olivo se fue, él y otros muchos se fueron huyendo.
Solitario olivo. Aquellos tus jóvenes retoños
aquellos que a tu tronco crecían vigorosos,
aquellos que de ti impunemente se alimentaban,
ellos, también te abandonaron sin volver la mirada.
Orgulloso olivo:
Ya no te envaneces de tus frondosas ramas,
de tu robusto tronco, del fruto que en ellas cada año
en otoño al amo le mostrabas. Ya no te evaneces, no,
tus ramas están vacías ya no muestran nada.
Olivo añoso de nudos lleno, de secas ramas
de tronco retorcido y hueco.
Son las heridas de tantos años, de tantos sueños
que se incumplieron. Son cicatrices de tus recuerdos.
Recuerdos; de largos veranos, veranos secos.
Tristes otoños de sufrimientos que llegaron juntos
con cada invierno.
Fríos inviernos que de tus frutos sin consultarte
te desprendieron.
De primaveras tardas, que nunca o casi nunca
llegan a tiempo y lo prometido siempre incumplieron.
Olivo añoso, curvado viejo: En tu tronco herido,
rugoso, añejo, a golpes de hacha la historia,
se fue escribiendo y tú en silencio fuiste muriendo.
Viejo olivo, caduco, enfermo, hoy ya olvidado
por tus vecinos y tu avaro dueño.
Yo me pregunto, tú no puedes hacerlo:
Dónde están esos días que tanto a ti
te fueron empobreciendo.
Dónde tus cosechas que a tu avaro amo
muy rico hicieron.
Dónde están esas primaveras en que las aves canoras
desde tus ramas hacían los días más cortos
y el duro trabajo de los hombres muchos más llevadero.
Dónde están esas tardes que a tu sombra fresca
siestas se durmieron.
Dónde está tu abono, dónde están tus riegos,
donde están tus podas, para que tú siguieras viviendo.
Mi pobre olivo, solitario, abandonado y viejo:
Hoy apenas si alguien mira hacia tu terreno.
En aquel lugar donde yaces hoy caído y casi olvidado,
donde estas abatido y triste, en ese lugar donde yaces muerto.
Ya no le eres útil al ruin usurero, ya él sacó de ti
tu sangre, tu fruto, tu leña, todo su provecho.
Un día un rayo compasivo, misericordioso y bueno
te convirtió en astillas con su hacha de fuego.
Acabó de un golpe con todas tus miserias
y con todo, todo tu dolor y todos tus sufrimientos
Tu orgullo de olivo noble, tu viejo abolengo,
no te permitía mendigar cariño ni pedir remedios,
te dejaste morir, morir, morir en silencio.
Tú mi viejo olivo quedaste tendido junto aquel sendero,
rodeado de jóvenes olivos que elevan sus ramas
cargadas de flores y de frutos llenos,
ofrecen toda su cosecha, oración del cielo.
Tu seca madera quedo olvidada, no la recogió nadie,
no la quemó el fuego, abonó la tierra para que otros olivos,
continúen viviendo.
Que nadie olvide, que un día tú fuiste el mejor olivo
que hubo por aquellos pueblos,
consejero y guía de otros olivos que a ti te siguieron,
fuiste mi padre querido, mi mejor amigo,
mi sabio maestro. Mi padre querido con el que aun
cada día hablo, cada noche sueño.
Ese viejo olivo que está durmiendo el sueño eterno
en aquel recodo angosto del duro camino que va hacia el cielo.

COMO SIEMPRE A DESTIEMPO.

He oído cantar despierto a los pardos ruiseñores
en la ribera de río entre mimbrales y alisos,
junto a los molinos muertos.
Molinos que ya no muelen. Molinos, mudos y quietos.
Ya no gira aquella piedra que es el imán de los sueños,
ni acompaña el trabajo con su cantar lastimero
de los pobres labradores y de molineros quietos.
Cantar de piedras y engranes, cantar de viejos maderos
que crujen cual un quejido y que evocan los recuerdos.
El agua sigue su curso ajena a los desamores
de una linda muchacha que por ti bebe los vientos.
La tarde ya decae, el sol en el horizonte
despacio se va cayendo,
los estorninos retornan a las encinas y robles
que los protege del viento de la noche y del silencio.
El frío viento del norte se queja para sus adentros
cuando traspasa las ramas de los álamos y robles
donde duermen los recuerdos.
Que la luna hoy no venga. ¡Madre!
Que no venga hoy la luna que no la quiero yo ver.
Que no quiero que me muestre
sus ojos de picarona, ni su sonrisa indolente.
Que quiero salir de noche y que la noche me encuentre
bajo la luz de una farola mientras espero y viene.
Luz de la luna tiene, tiene una mirada muy ardiente.
He oído cantar despierto el canto de las alondras
en los páramos abiertos y el susurrar de los vientos
tocando el arpa del tiempo entre las desnudas ramas
de un olmo de la ribera que está soñando despierto
a que llegue una nueva primavera.
El olmo viejo, sueña con su enamorada, la primavera tarda,
que llega siempre a destiempo.
El jilguero ya ha colgado su nido entre los brotes más tiernos
de aquel florido almendro que no espero primaveras
por llegar siempre a destiempo.
He oído cantar despierto el canto de un jilguero
entre la flor del almendro, canta a su amada
que está postrada en el nido incubando su nidada.
Un molino en la ribera que su piedra está muda,
mimbres y alisos, choperas, densa espesuras
en la ribera, donde el ruiseñor ajeno cuelga su nido,
en las encinas y robles los hacen los estorninos.
La luna salió esta noche y espió algún te quiero,
los páramos y los barbechos se quedaron solitarios,
pues las alondras se fueron de los páramos aislados.
La primavera llegó tarde, tarde como siempre;
llegó, muy a destiempo, los ruiseñores volaron,
los almendros floreciendo y la luna vigilando enamorados.
Primaveras tardas que llegan casi siempre a destiempo,
más no para enamorados.

LOS CELOS NUNCA SON AMOR.

Caminos que se desvanecen
por mundos desconocidos,
lugares abruptos e inescrutables,
situaciones que no tienen un sentido.
Un lugar, donde el amor se venera
aunque ese amor es nocivo.
El amor y los celos,
La luz y la oscuridad,
La vida y la muerte,
La sensatez y la locura,
La mentira y la verdad
La realidad y la fantasía,
Lo materia y lo espiritualidad…
Antítesis de un todo, en ellas
no hay mentira ni verdad.
Dolos insufribles en un sueño
que se encuentran en un limbo,
en un halo de amores y de verdad.
Manantiales que no emergen
fuentes, que dejaron de brotar.
Dudas que siembran temores,
signo que en los tiempos, jamás se leerán.
Noches de lunas y estrellas,
noches de silencio, lobreguez e irrealidad.
Noches oscuras, es lo que hay en el alma
cuando no se sabe amar.
Días de luz y céfiro, de alegría y realidad
todo en ello es alegría y claridad.
Días de amor y felicidad.
Para el amor enfermizo,
todo es oscuridad.
Fruto de los celos sombríos
de un amor que no es amor,
de un amor que no es amar.
¿Por qué llora el silencio?
Por qué no sabe amar.
¿Por qué te comen las dudas?
Porque no vives verdad.
¿Por qué? Te pregustas y no encuentras,
no encuentras, respuestas nunca jamás.
Tú no amas, tú solo quieres poseer
y la posesión no es amar.
Nunca has sentido tú un amor de verdad:
un amor, transparente, cristalino,
puro, bello, intenso, doloroso, esencial, sublime…
Llora el silencio a solas,
también llora la soledad.
Tiene celos de los vientos
que recorren los caminos
por donde va a pisar.
Tienes celos de la lluvia
que besa con cariño y suavidad
el rostro bello amado.
Tienes celos tú del sol,
que le da; luz y calor sin poderlo evitar.
Tienes celos de tu voz y
dudas de tu corazón que
marca con sus latidos
el ritmo de este tu amor y de su vida y
de su vivir contigo.
Tú no puedes evitarlo
te sientes morir, morirte
contigo mismo al no poder evitarlo.
El enfermo imaginario
que piensa que su vida
ya carece de sentido
poco a poco tú te mueres
sin que tú tengas motivos
los celos irracionales acaban
con lo que dices que amas
y acabaran contigo.
Quizás deberás pensar,
que tu amor es el silencio.
Quizás deberás buscar,
como decirle te quiero,
sin que tengas tú que hablar,
sin tener que oír tu voz,
ni latir tu corazón,
ni las palabras “te quiero”.
Pues si no puedes vivir,
con las dudas y con tus celos,
es mejor que tú no ames
y no digas jamás a nadie te quiero
y no harás desgraciado al que tú
dices amar por que le dices te quiero
y de ello sientes celos.

NOCHE VACÍA

Quise besarte en la noche,
quise tocar tu piel con mis manos
mas no quisieron besarme tus labios,
mas no pude acariciar tu piel de terciopelo
tu cuerpo y tú no me dejaron.
La noche pasaba
tras los visillos de tu ventana
la noche pasaba con la madrugada,
la luna miro hacia tu habitación
mas no reparó en nada,
la luna se fue con la noche,
la noche despareció al alba.
Y yo sin poder besar tus labios,
y sin poder acariciar tu piel,
tu piel de rizo de plata.
La noche pasa y por la calle
por la calle abajo va la madrugada.
Tú y yo, tu habitación, tu cama vacía,
cerrada la ventana y la luna se fue
acompañando al alba.
La noche se fue vacía, sin nada,
tu boca quedó seca, fría, cerrada,
tu piel se quedó sin caricia
y yo me quede mirando
al horizonte por la ventana,
por donde la noche se iba,
se iba calle abajo
acompañando al alba.

MI MAR

Guirnaldas con luces de nácar,
adornos con brillos de plata,
fulgores de perlas bailan sobre tus aguas,
tus olas tranquilas su compas a pausan,
de este mar en calma donde se entretienen
las sencillas olas que van y que vienen.
Sobre el horizonte donde el sol se pierde
se divisa a lo lejos, verdes sobre verdes,
los montes floridos donde se entretienen
lindas mariposas e infatigables obreras
que van y que vienen hasta su colmena.
En lo más alto de esas montañas,
que este mar retienen, el águila vuela,
hay nieves perennes, riscos inaccesibles
e imponentes peñones entre ellos
juegan cual si niños fueran
los vientos del Norte, Levante y Poniente.
Guirnaldas de perlas, radiantes fulgores,
centelleos de nácar, son; esos tus colores.
Matices de un mar que está calma
donde se entretienen,
la luna y las estrellas en noches silentes,
el sol del Alba el espejo rompe
no quiere que nadie a este mar exhorte.
Un barco de vela en el horizonte
y una gaviota que grita impaciente
al ver alejarse volando sus congéneres.
Las olas tranquilas sin más se detienen
sobre el azul mar que va y que viene.
Mar Mediterráneo, tú nunca despierte,
deja que yo juegue,
con esas guirnaldas que tus olas tienen.
Y sobre tus aguas déjalas que sueñen,
la luna, luceros, estrellas, galaxias fulgentes,
en las largas noches que el sol en ti se bañe
y en ti se sosiegue y él se enamore
de tus claras aguas, de tu azul verde
de tus gaviotas, de tus lindos montes.
...

A SANTIAGO.

Cuando ante ti se abre un camino casi infinito,
cuando solo te espera al final de una dura jornada
un humilde refugio,
cuando encontrarte con alguien en el camino
es una alegría y con esta persona
tú hablas le sientes cercano entrañable
y aún siendo ambos unos extraños
os contáis vuestras penas de peregrinantes.
Cuando en la soledad del páramo
te sientes tan insignificante,
cuando en medio del bosque estas a merced
de todo y de nadie,
cuando subiendo una loma,
la cima se nos hace casi inalcanzable,
cuando los pueblos en la vasta meseta
que ves a lo lejos es casi imposible
el darles alcance,
cuando un puente muy viejo, muy viejo
con sus piedras gastadas por el paso del tiempo
y las botas de los penitentes,
te lleva de una orilla a otra orilla
de la impetuosa corriente,
cuando tú te sientas pequeño, pequeño
ante el ara de un templo al lado de este Camino.
¡Entonces amigo tú, tú eres peregrino!
Peregrino de este Camino, que va a Santiago,
Camino que lleva consigo las penas y glorias
de cada peregrino.
Peregrino que consigo lleva todas sus alegrías
y también sus penas.
Peregrino que al caer el día busca compañía
y una vida nueva.
Peregrino que con el alba está en el camino
haciendo su etapa cual si fuera esta la primera
y contempla el campo sembrado de trigo
y las verdes vegas y los pueblos por los que él pasa
y en ellos encuentra refugio, y la fuente
que calma su sed verdadera.
Peregrino que consigo llevas, todo lo que posees,
desde tus riquezas hasta la mortaja
en que un día yacerás.
Peregrino que al llegar a Santiago
te sientes gozoso de haber conseguido,
llegar hasta el templo y orar a tu amigo
que está en el altar.
Peregrino que una vez que tu camino lo has concluido
te sientes vacío de dejar esparcido
por este sendero que has recorrido,
trozos de tu vida, historias contadas,
historias vividas, historias soñadas,
también historias que han sido
ellas compartidas.
¿Y mañana qué, qué va a ser de mí?
¿mañana cuando yo despierte sin tener que andar?
Peregrino, que tu vida no volverá a ser igual
que lo era, antes de tú caminar.
Peregrino que a Santiago caminas,
camina despacio, no tengas tu prisa,
que el Camino es paciencia, dolor,
compartir lo que llevas en tu mochila y en tu corazón,
compartir el cansancio y también amor
y siempre, siempre compartir la sonrisa
y toda tu atención.
Peregrino; camina, camina, camina sin prisa
que Santiago espera, él no tiene prisa,
sabe que tú llegas y le gusta verte entrar
en su templo con una sonrisa,
corazón alegre y tu alma transparente y cristalina,
como el agua de la fresca fuente.
Si miras con atención, cuando estés en Misa,
veras a Santiago mostrar en su rostro sereno
una tibia sonrisa a los peregrinos que están
orando en su misa.

GAVIOTA. SIEMPRE GAVIOTA.

Y aquella gaviota que el viento recortaba,
se posó en el palo mayor de una goleta
que en un mar con su bahía en calma
sus olas tímidamente en el casco estrellaba.
Me miro a los ojos con suave mirada,
me miró, más yo; no pude aguantar,
aquella su mirada.
Y yo, caminé sobre las tranquilas aguas,
y nadé entre sus olas hasta la protegida rada
para poder llorar a solas y que el agua,
de las gotas de mis lágrimas no lograsen
que el agua de mi mar se amargara.
Mis lágrimas amargas del desamor,
mis lágrimas que no son; lágrimas de mis ojos,
que son; las lágrimas de mi corazón y de mi alma.
Mis lágrimas que tan solo son;
las hieles que brotan de mi alma.
No supe yo quererla, como ella esperaba
no supe convencerla para que se quedará.
Mi gaviota se fue buscando otra tranquila rada.
¡Sí, claro que sí! Este es otro verano,
este es otro mar, otras olas con espumas de nácar.
Mi gaviota es otra gaviota, es la gaviota que,
voló y se posó en aquella jarcia,
la jarcia de un velero a quien mi sereno mar,
con toda su pasión y su ternura abraza.
Mi gaviota una vez más reanudó su vuelo
y yo jamás pude recobrar mi calma.
Nunca te enamores tú de una gaviota
que con el mar en calma se pose en el palo mayor
de un velero que con sus velas caza,
la brisa calurosa de la tarde
y los rayos de luz de la mañana.
La gaviota se marchó cruzando el mar
posada en el palo mayor de ese velero
que tiene en lo más alto
gaviotas posadas en sus jarcias.
Y yo me quede mirando en el mar
el surco que tras de sí la quilla dejaba.
Las olas van y vienen y aunque
yo las pregunto cada día. ¡Ellas!
¡Jamás ellas de mi gaviota me hablan!

AROMAS DE TU CUERPO EN MI ALMOHADA.

Quizás mañana yo despierte,
despierte de nuevo en mi cama.
Quizás aún yo aún pueda oler tu perfume
entre mis sábanas arrugadas.
Quizás esto sea, sea quizás,
quizás sea mañana.
Pero hoy yo he despertado y apenas se veía,
apenas se veía la luz del alba entrar por mi ventana
y tú, tú estabas dormida, dormida a mi lado en mi cama.
Contemple tu rostro bello que en la penumbra
apenas respirabas, contemplé tus cabellos suaves
cubriendo la almohada y así pasé las horas,
las horas que traen la luz de la alborada.
El tiempo en las rendijas ya se notaba,
la luz de la mañana era el reloj
que el tiempo me marcaba.
Tú te despertaste parecías asustada,
tú no sabías bien dónde tú estabas,
me miraste cual miras a un extraño
que encuentras en tu casa. Pero esta,
esta no era tú casa, era mi casa
y mi habitación y mi cama,
aquella en la que hacía solo unos minutos
tú a mí con frenesí me acariciabas.
¡Hola, buenos días!
Dijiste mientras tú te desnudabas.
Una ducha fría, una suave toalla,
un café sorbido en la cocina
y después tú con un ¡Adiós, nos vemos!
Tú. Tal como llegaste te marchabas.
Hoy he vuelto de nuevo aquel lugar
donde un día yo a ti te encontrara.
La barra del café está vacía,
el barman de ti no sabía nada,
pedí un café igual que hice aquel día,
miraba a la puerta, por ver si tú entrabas.
Pase la tarde allí sentado,
el café en la taza enfriaba y tú,
tú no venías, tú te demorabas.
Quizás aún pueda yo oler
el aroma a tu cuerpo en mi almohada.
De ti solo recuerdos tus caricias,
tu voz que en mi oído susurraba,
recuerdo el suave tacto de tus cabellos
esparcidos sobre la almohada,
recuerdo tu cuerpo estremecerse
cuando tú a mi te entregabas.
Un día y otro he vuelto yo al viejo café
donde una tarde yo a ti te encontrara.
Nunca más puede encontrarte,
nunca más de esto hace ya semanas.
Quizás aún yo pueda oler,
oler, el aroma de tu cuerpo,
el olor de tu cuerpo en mi almohada.

MI LAVANDERA.

El día se despereza y entre unas nubes negras el sol bosteza
Las aves vuelan hacia los campos donde encuentran comida
para sus crías y para ellas.
Vuelan muy juntas unas a otras, van en bandadas y nunca solas.
Yo las contemplo desde el pretil de un puente donde me siento.
Contemplo el río y su corriente que ajenas corren, no se detiene.
El agua canta, ríe no se entretiene mientras que salta
aquella roca que está en medio de la corriente.
En una orilla una libélula vuela de junco en junco
de piedra en piedra,
luego más tarde, ella se posa sobre el junco de una junquera
y mientras tanto se balancea sus alas bate, nunca está quieta,
es la libélula que con sus vuelos me entretiene y me embelesa.
Yo desde el puente contemplo el agua,
escucho su melodía, su risa hiriente, mientras la miro,
el agua canta, el agua ríe el agua salta mientras se aleja.
En una orilla del río sobre una piedra limpia y lisa
reposa tu lindo cuerpo en tus rodillas.
Estas lavando la ropa blanca que vas tendiendo en la orilla.
El agua pasa sin detenerse, besa tus manos y se divierte
viendo tu bello rostro que se refleja en su corriente,
y unas gotas muy juguetonas saltan del agua
besan tu frente y quedan de ti colgadas eternamente.
Y yo te miro y te contemplo desde mi puente,
veo cómo te afanas y como aclaras la ropa linda
que cada día tu cuerpo abraza y siento envidia.
A mí me gusta cubrir tu cuerpo con besos tibios
y con caricias.
Me gustaría ser agua del río que te refresca y te acaricia,
me gustaría tener su voz, su suavidad y su sonrisa,
me gustaría poder escaparme de entre tus manos,
mientras intenta llevarme hasta tu boca,
me gustaría besar tu frente, besar tus labios,
llenar tu boca.
Me gustaría ser ese río donde te miras.
Mi lavandera, mi linda niña madrugadora
que cada día muy de mañana al río llegas
y en sus aguas lavas tu ropa y te refrescas.
Más yo te observo desde el puente sin que me veas
pues tengo celos de la corriente, del río, de sus piedras
tengo celos de los juncos y las libélulas.

... DE AMOR

No, no me preguntes de nuevo por algo
que tú sabes más que yo.
No, no me preguntes tan solo,
tan solo para herirme
para matar a mí pobre corazón.
Ayer por la tarde me decías que me amabas
y yo, pobre enamorado mi corazón te entregaba
Feliz yo era, todo ante mí se abría a mi paso
el horizonte se expandía, el sol lucia,
la gente al verme me saludaba, la luz del día,
la puesta del sol, las nubes blancas,
yo feliz era y la alegría invadía mi alma,
yo tan solo pensaba en ti mi amor, en ti mi amada,
en ti mi luz del alba, mi clara amanecida,
luz del día que iluminaba mi vida.
Iluso de mí, el amor es ciego y yo lo ignoraba.
Creí en ti y en el amor que me afirmabas
y con ello, sólo, tan sólo conseguí que tú
a mi corazón hirieras, lo engañaras.
Soñé contigo, soñé con tu voz, con tu cuerpo,
con tu cara, soñé que tú a mi lado estabas,
soñé que tú me besabas, soñé que me amabas
y nunca pensé que tan solo era eso; un sueño
y yo el pobre iluso, el pobre iluso aquel que soñaba.
Tú te reíste de mí, de mí en mi cara,
te reíste de mí a mis espaldas, y yo tan solo,
tan solo te amaba y creía en ti, tan solo en ti yo,
tenía puesta todas, todas mis esperanzas.
Aquella tarde la de mi desesperanza,
aquella tarde que yo pasé por tu casa.
Yo mire como un poseso a través de tu ventana,
tan solo yo quería verte, verte sin que tú te enteraras.
Mas lo que yo vi, mi corazón paralizaba,
tú en brazos de otro hombre, ese hombre
que una y mil veces me dijiste que odiabas.
Yo llamé a tu puerta y tú abriste y me miraste; extrañada,
no podías creer que fuese yo el que ante ti estaba.
Te dije ¡Hola y adiós! Y te di la espalda,
tú quisiste llamarme, mas tu boca no pronunció una sola palabra.
No me preguntes, por qué,
porque se puede amar u odiar
sin que tú puedas hacer nada.
Yo tan solo te puedo reprochar,
que no fueses sincera conmigo,
que tú no me desengañaras,
yo se bien que nadie puede querer
si su corazón no ama y su alma rechaza.
No me preguntes preguntas de amor
que yo del amor no sé nada, de nada.
Mañana quizás yo te olvide,
quizás yo te olvide mañana,
pero hoy mi corazón sangra, sangra, sangra…
“Las gaviotas y yo, nos comprendemos.
Nos hablamos sin hablar
Y al final… Cada uno, sigue su camino.
Uno, tierra adentro y otra, hasta los confines del mar…”

QUE LINDA FRASE ME HAN REGALADO.
TU GAVIOTA Y TÚ.

Pero la gaviota voló hacia otro mar,
se posó y anidó en otro acantilado,
y una vez que sus polluelos hubieron
su nido abandonado,
recordó ella otro mar,
un mar mucho, mucho más lejano y tranquilo.
Recordó otra playa y otro acantilado,
recordó aquella solitaria palmera que sin dudarlo
la servía cada mañana de percha donde descansar
cuando retornaba a la orilla cansada de su vuelo sobre el mar.
Y ella, tu gaviota; sin decir “adiós” ni un “hasta luego”,
volvió el vuelo a retomar, y la gaviota una vez más
regreso de nuevo hasta tu mar,
Regresó a tu playa donde antaño un día
sin hablar os hablasteis, sin mirar otra vez
os volvisteis con vuestra mirada a comunicar.
Y de nuevo recortó el aire de tu playa
y de nuevo se posó en la jarcia del velero que tú amabas
y de nuevo volvió a mirarte a los ojos
y sin hablar pudisteis de nuevo entendernos
y sin hablar os dijisteis con la mirada un te espero,
un te espero sentada en la arena de tu playa.
Tu gaviota, y tú lo sabes,
que de nuevo partirá hacia lejanos mares,
cuando de nuevo los vientos cambien,
los vientos oceánicos que traen
los aromas y las sales de otros mares.
Un día quizás ella regrese y tú
ya habrás partido hacia tu cielo,
ese cielo en el que existe
el más tranquilo de los mares,
el más bello de los acantilados,
veleros con las jarcias oro,
de ébano los palos mayores,
de nácar su casco marinero
y de brillantes iluminado el cielo
y los vientos más frescos y más veleros.
Más las gaviotas y tú, os comprendéis,
y sin hablar, habláis,
y al final cada uno seguís vuestro camino,
ellas sobre la mar en vuelo,
tú por los senderos de tu sino,
caminos de polvos bendecidos,
con piedras santiguados
y lodos recogidos.
Tu gaviota y tú, quizás mañana
de nuevo crucéis vuestros caminos,
quizás, quizás, volváis a cruzar vuestro destino,
quizás esta vez no emprenda ella nuevos vuelos,
quizás se quede, se quede para siempre,
para siempre, ella se quede ya contigo.

DOS MARIPOSAS EN EL CAMINO DE SANTIAGO

Dos mariposas lindas van de camino hacia Santiago,
la una muy joven juega de flor en flor, de nardo en nardo,
de rosa en rosa, también se posa la mariposa
en la bella flor del hosco cardo, la más humilde de todas ellas,
de las flores la más espinosa y deseada por las abejas,
las mariposas y luego la mariposilla roza con sus alitas,
con sus patitas en las orillas de este sendero las zarzamoras,
y se enamora de sus florecillas que son sencillas y ella adora,
de ellas nacen las negras moras que tanto gustas
a los que el camino con sus pies hollan.
La mariposa pequeña vuela, ríe, corre, juega
y alegre salta de piedra en piedra y con sus alas
levanta el polvo de los caminos por donde pasa,
bebe la fresca agua de las fuentes del peregrino
que hoy adornan muchos rincones de este Camino.
Cuando el sendero se hace exigente y se eleva,
cuando, es costoso vencer andando fuertes cuestas,
la linda mariposilla cesa su vuelo y se cobija, entre las alas
de su dulce y muy paciente; tía que la protege y la cobija.
La mariposa se vuelve tímida, ahora está quieta,
todo lo mira, es el momento para que vea
y ella observe las maravillas de este camino
que va cruzando nuestra Galicia.
La mariposa mientras camina contempla alegre
a los peregrinos y peregrinas que junto a ellas
van caminando por los caminos de las Galicias,
siempre el peregrino va caminando,
y va orando sin tener prisa.
Cuando el descanso llega, cuando el sol declina,
cuando los pies descalzos se recuperan
de la cansina de todo un día, es el momento de hablar
y hacer resumen de esta jornada de este día.
Es el momento de dar las gracias de compartirlas,
es el momento de descansar ya que mañana será otro día.
Un nuevo día amanecía, un nuevo sol muestra sus rayos,
entre castaños viejos, robles añosos, nuevos carvallos,
el sol sonríe y con sus rayos saluda a las mariposas peregrinas
que un día más se han puesto en pie para llegar
sin detenerse a su destino.
El sol les va mostrando la belleza de este Camino,
les dice, como hay que sobrellevar ser peregrino;
ser solidario, ser buen amigo, compartirlo todo,
todo, todo hasta el cansancio con los amigos.
Es algo que nuestra joven mariposilla tiene
que aprender a asimilarlo.
¿Cómo se puede compartir nuestro cansancio?
Y yo le digo; que es muy fácil,
que si compartes en el camino;
el dolor de los pies, el dolor de espalda,
la soledad del páramo, la dura cuesta,
dolor del alma, nuestro cansancio. Todo ello
al compartirlo es más fácil, fácil el llevarlo.
Para nuestra joven mariposilla,
a veces, quizás muchas veces:
El Camino, se hace monótono, se hace largo,
y las mariposas vuelan, vuelan cada día,
cada día más despacio.
En una sombra bajo un carvallo,
ellas se posan sobre un geranio
que en silencio cuelga plantado
en un cacharro viejo de barro.
Mientras ellas descansan y beben un trago,
ven a los peregrinos pasar al lado,
unos van solo, solos acompañados
por sus pensamientos y ensimismados
en el Camino que van andando,
otros peregrinos caminan en grupo y van alegres
y van charlando, los ven felices aunque cansados.
Las mariposas ven todo estos
desde la flor de un geranio que en un viejo tiesto
está colgado de una rama de un carvallo.
Ya está muy cerca Santiago,
ellas en un otero han escuchado
a las campanas que están llamando
a los peregrinos para el rosario.
Y, como antaño los peregrinos se alegraban,
Ellas; se emocionaron, aligeran su vuelo raso
para llegar, llegar temprano
al bello templo Compostelano.
En el crucero del templo a la derecha del Santo
ellas se han posado, para escuchar la Santa Misa,
para dar gracias al buen Santiago,
para ver con entusiasmo el vuelo ahumado
del incensario.
Y ya cumplido este Camino, en sus cabezas
van acopiando todos sus recuerdos,
los buenos y los malos. Recuerdos de este Camino,
que siendo el mismo no ha sido igual
a otros Caminos hechos antaño.
Tía y sobrina, las mariposas más lindas y bellas
de verdes vegas, de las riberas, de áridos páramos,
de frondosos bosques, de montes bajos,
las mariposas más lindas y alegres que jamás
este Camino han hollado ya han cumplido con su Camino,
ya han dado su abrazo al Santo.
Quizás mañana vuelvan a este Camino,
este Camino prístino y santo.

...AYER TÚ A MI ME PREGUNTABAS.

¿Dónde estás? Tú ayer a mí me preguntabas.
Y yo a ti hoy te respondo, te respondo
con una linda plegaría.
Estoy en ese lugar en que la paz habita,
dónde viven la felicidad y la calma,
donde los niños aún sonríen
y se escucha la melodía del agua.
Yo estoy, donde aún es posible admirar
la belleza innata del vestir de una mariposa
que vuela de flor en flor, de rosa en rosa,
en los pétalos posada,
libando de los estambres y los pistilos
el alimento del que viven las almas.
Estoy en ese lugar, donde
la sonrisa de una mujer es aún sagrada,
donde el color del cielo es azul
y azules son del mar sus aguas
donde las nubes son solo blancas
y cubren con su densa capa
el ambiente para traer fresco y calma.
Estoy en ese lugar, donde habitan
y moran todas las almas,
donde todo ser es libre, libre,
donde no encontraras puertas cerradas,
donde no se escuchan estas palabras,
“Tuyo, mío”,
donde el dinero no vale nada de nada.
Estoy en ese lugar en cada ser tiene su espacio
espacio que ocupa cada mañana al llegar el alba,
donde todos somos felices porque nadie deseamos nada.
Estoy en ese lugar, ese lugar que es, ha sido,
y seguirá siendo; mi utopía soñada.
Creo y espero amiga mía;
que tu pregunta este ya aclarada.
Yo estoy, en este lugar sin nombre,
sin dirección, de cual ni los taxistas
saben nada.
Estoy en ese lugar que sueñan
nuestras almas.
Este lugar solo se alcanza,
cuando uno está en paz
con su mundo y con su alma.

QUIZÁS TODO HA SIDO UN SUEÑO.

Quizás mañana me recuerdes,
pero hoy, hoy te has olvidado de mí.
Quizás recuerdes que la luna
nos sorprendió a ti y a mí,
más de una noche vagando
por esas calles sin fin,
sin un rumbo que seguir.
¡Que felices éramos ambos!
Quizás mañana sea tarde
pero aún hay tiempo hoy
para volver a encontrarte
y volver a enamorarte
para que vuelvas a mí.
¡Y volver a ser feliz!
Me dejaste, te marchaste,
te fuiste sin un adiós,
ni siquiera te acordaste
de dejar sobre la mesa
un número de teléfono o una,
una simple dirección.
¡Para poder, yo llamarte!
¡Y encontrarte yo a ti!
Desde aquella tu huida
nunca más pude vivir,
yo he errado por el mundo
buscando en cada rincón,
en cada cala escondida,
en cada pequeña aldea,
en la ciudad más lejana,
en las más altas montañas,
yo he buscado en sus cimas
en los valles más profundos,
en las fértiles riberas que
riegan los arroyos y los ríos,
que agua fresca acarrean,
en la más abruptas cárcavas,
en sus más profundas cuevas
e incluso te busqué;
era tal mi desespero
en mis zapatos escondida.
He intentado encontrarte
para poder contemplarte,
una vez, solo otra vez.
¡Y feliz volver a ser!
Yo te he buscado
por todo el mundo
por arriba y por abajo,
más no pude yo encontrarte,
seguro, seguro que te escondiste,
para que no te hallase.
Sé que me has olvidado
y yo, yo sigo de ti muy enamorado.
¡Quizás!, es que yo a ti,
yo a ti; seguro que te he soñado.

SUEÑO

Soñé, más yo no sé, si estaba durmiendo.
Soñé y yo, yo estoy, estoy seguro
de que no era un sueño.
Las noches del estío son muy dadas esto,
a noches en velas, insomnios perpetuos
y es que el calor para dormir no es bueno.
Soñé, más yo sé que soñé y aún yo recuerdo
aquel bello sueño.
Mi sueño, mi dulce sueño y en aquel sueño
todo fue, todo fue perfecto.
Soñaba contigo, que bien lo recuerdo.
Tú entre mis brazos y entre nuestros labios
fluían los besos y en mi corazón el amor latiendo.
Cuando tus labios no me besaban
me estaban diciendo palabras de amor,
palabras tan dulces que yo aún recuerdo.
Yo sé que soñé y también yo sé
que no fue un sueño, que fue un momento
un instante de amor que fue, casi perfecto.
Yo sé que soñé, más ahora sé,
que no fue un sueño.

NO PUEDO MANEJAR EL TIEMPO.

Corrí en el conjunto vacío del reloj del tiempo,
era el conjunto vano de la esfera de un reloj
que mide instantes y marca momentos,
un circulo en blanco que está semis-desierto.
Le pregunté a la saetilla de un segundero.
Yo le pregunte.
¿Qué mides, que mides tú con tal rigor y tanto esmero?
Y ella me contestó.
.-Yo, tan solo mido, yo marco los tiempos.
Volví a preguntarle. ¿Pero qué es el tiempo?
Y ella me contesto.
El tiempo es; esto:
Mientras contestaba me marco el espacio entre dos rayitas,
de un sitio vacío que estaba en medio.
Me marche, me marché corriendo
y aún sigo buscando, buscando el momento,
de poder coger, coger en mis manos
el espacio vano que marca los tiempos.
Corrí en el espacio vacío que dejan en medio,
inquietas manecillas del reloj del tiempo,
de una linde y otra de un círculo perfecto,
que es esa diabólica máquina de medir los tiempos,
de marcar momentos.
Quisiera cogerla y jugar con ella, como un relojero,
tenerla en mis manos, moverla en mis dedos,
pararla y ponerla en marcha cuando yo lo quiero.
Quisiera poderla parar en ese momento,
que no caminara, detener el tiempo
cuando estoy contigo, contigo en el cielo.
Pero no lo puedo
y el tiempo se me escapa cual ladrón corriendo,
por ese conjunto vacío lleno de misterio.
Quisiera poder, poder detener el tiempo,
quisiera llenar de armonía el espacio-tiempo,
quisiera caminar despacio dilatando el tiempo,
el tiempo que paso contigo
que cruza deprisa, que cruza en silencio,
que no se le ve. Ese tiempo es; la brisa del viento
que no se la ve, ni se la escucha, se huele su aroma,
se nota, su frescor intenso tan, tan solo,
tan solo un instante, tan solo un momento.
Quisiera poder detener el tiempo,
llenar de caricias y de sentimientos
los puntos vacíos del conjunto pleno,
del paso monótono de las manecillas
que miden los tiempos.
Y aunque yo lo intento, más no lo consigo,
más yo no lo puedo.
No puedo manejar el espacio ni parar el tiempo.

TÚ NO NECESITAS INVENTARTE SUEÑOS...

Dichosa tú reina del silencio
que dominas el espacio y los tiempos,
que sueñas despierta,
dichosa tú que no tienes
que inventarte tus sueños.
Los sueños que son inventados
no son verdaderos,
los sueños que se inventan
no son, sueños sinceros,
no son, sueños vividos,
no son, no son ni siquiera sueños.
Son ilusiones frustradas,
son, solo inventos,
son, solo quimeras
que sueñas despierto.
Pero nosotros los humanos,
los que no soñamos
esos sueños buenos,
nosotros los que cada noche
nos invaden horribles pesadillas
y terribles sueños,
nosotros los que no queremos
dormirnos muy rapidos
porque nuestros sueños
son; sueños de miedos.
Nosotros los humanos
tenemos que inventarnos
los sueños felices
que nunca soñaremos.
Sueños de ilusiones vanas,
sueños de amores perfectos,
sueños que queriendo soñarlos
jamás soñarlos podremos.
Nos gustaría soñar
sueños de días felices
que nunca viviremos,
de día que nunca jamás existieron,
sueños que queriendo soñarlos,
jamás de los jamares, soñarlos podremos.
Dichosa tú, reina del silencio
que no tienes que inventarte
tus felices sueños,
tú, que cada noche sueñas,
tú, que sueñas felices encuentros.
encuentros de amores vividos,
momentos, de ilusiones nuevas,
encuentros, de felices momentos.
Tú que los has vivido
en tu propia carne en tus largas noches,
en tus dulces y felices sueños.
Dichosa tú reina del silencio,
que no necesitas inventarte sueños,
tú, que cada noche
cuando tú dormitas,
dormitas soñando
felices momentos.
Dichosa tu reina del silencio
que en tu linda alcoba
habitan los felices sueños.

TUS SUEÑOS… MIS SUEÑOS…
(Al alimón)

“Dichosa tú que no tienes que inventarte sueños”.
¡Amigo! Yo vivo soñando sueños.
“Los sueños que se inventan no son, no son sueños sinceros.”
¡Amigo! Me los invento y los creo...
Son sinceros, son mis sueños, son míos y los quiero.
“Pero nosotros, los que no soñamos esos sueños buenos,”
“Los que cada noche nos invaden pesadillas terribles y sueños de miedos.”
Nosotros tenemos que inventarnos sueños, sueños de amor completos,
Sueños de días felices que nunca existieron,
Sueños que queriendo soñarlos, jamás soñarlos podremos.”
¡Amigo! Inventa tus sueños y serán tan bellos, tan suaves, tan tiernos,
Que nunca tendrás sueños feos, que inquieten el alma y
produzcan miedo.
Serán sueños, de amores vividos en sueños…
O en la vida diaria, que quizás, murieron…
O que siguen rondando, en tus pensamientos…
O…En todos tus recuerdos…
“Dichosa tú, reina del silencio que no tienes que inventarte tus felices sueños,”
¡Amigo! ¡Que hermoso nombre me has dado!
¡Y yo… Me lo creo!
Con este título, abriré de nuevo, las puertas cerradas de mi mundo viejo.
Ese mundo mío, que he abandonado, también como tú…
Tan solo… Por miedo...
“Ya que cada noche sueñas con encuentros del amor querido,
De ilusiones nuevas de felices momentos que tú has vivido en felices sueños”.
¡Amigo! Yo sigo buscando mi sueño de amor, de ilusiones nuevas
De felices momentos, de encuentros de ensueño…
Sigo buscando... Mi sueño perdido…El amor soñado…
En el mundo mío, solo mío, donde creo, existe la felicidad…el éxito…
Donde puedo detener el tiempo, en todos los relojes
Que marcan el camino de cada sentimiento…
La ilusión perdida, el recuerdo viejo…
La esperanza muerta, para revivirla.
Desechar el olvido, el dolor, el desengaño…
Y marcar la hora de la ilusión que llega,
De un amor tan bello, que solo se escribe
Con luceros grandes y puntos y comas de estrellas pequeñas
Que solo titilan y suspiran luego…
“Dichosa tú reina del silencio, que no necesitas inventarte tus sueños”.
¡Amigo! Me los invento y los creo...
Son mis sueños, son míos y los quiero, pero se me pierden…
Pero los encuentro…
¿Entonces? La reina del silencio no necesita inventar más sueños…
Son siempre los mismos y siempre perfectos…
Eva.
Autores. Eva Margarita Escobar Sierra. Rodriguezrodri.

ESPERABA A QUE…

Esperaba a que el tiempo pasara,
que el presente pasado ya fuera,
que el futuro jamás existiera.
Yo esperaba que el después,
nunca, nunca, nunca a mí él volviera.
Yo esperaba, que los días muy cortos ya fueran,
que las noches jamás existieran, yo esperaba,
esperaba a que el tiempo pasara deprisa,
deprisa que jamás en mí se detuviera.
Desde que te marchaste,
desde que tú te fueras,
mi vida no tiene un camino,
mis días tiene las horas eternas,
mis noches no tienen sentido
ya que yo no duermo,
me las paso mirando el techo
de mi habitación en penumbra,
me paso mis noches en vela.
Desde que tú de mí te alejaste
las ilusiones en mí corazón ya no habitan,
el futuro en mí no tiene sentido ni impera,
ya no tengo ganas de luchar.
¿Para qué luchar?
¿Para qué soñar?
¿Para qué pensar?
En un mañana que no me ilusiona.
Si mi vida no tiene sentido,
si mi vida es como una losa
que mucho me pesa,
una losa que cargo con ella,
si no tengo porque yo luchar,
si la vida a mí me da igual
para qué soñar,
para qué esperar si nada deseas.
Yo esperaba que el tiempo pasase,
pasase tan rápido que yo no lo viera,
que el tiempo jamás ante mí se detenga,
que el futuro no vuelva jamás a llamar mi puerta,
que mi vida sentido de nuevo tuviera,
Para qué, si tú de mí te alejaste y quizás,
quizás tú jamás a mí vuelvas.
Mañana quizás recupere,
la ilusión perdida,
quizás de nuevo el futuro a mí vuelva
y quizás yo de ti ya me olvide
y en mí tú un recuerdo muy lejano,
muy lejano seas
y quizás yo sea capaz de recordarte,
como algo que un día sin más ocurriera.
Pero aún hoy tú vives contigo,
moras en mi corazón y en mi cabeza.
Tú te llevaste contigo:
todas mis ilusiones,
todas mis ganas de vivir,
de luchar, de soñar sin pereza.
Todas mis ansias, contigo se fueron
Te llevaste todo, aunque bien yo sé,
que tú nunca quisiste dejarme miserias.
Y pensaste que un día mi vida
quizás yo; la recompusiera.
Porque en el corazón nadie puede mandar,
nadie puede decirle a quien debe él amar
ni como, ni cuándo, ni en qué momento
debe él olvidar al que yo quiera.
Al corazón órdenes no se dan,
solo sus caprichos uno con paciencia
debe soporta aunque te haga daño,
aunque no lo quieras.

LA LUZ.

Que quiten las fronteras en el mundo
que impiden al hombre caminar.
Que quiten las barreras de este mundo
que me impiden avanzar,
que un hombre libre quiero ser,
para libre mis pasos poder dar.
Que todas las puertas se abran a la luz
para que libre ella pueda entrar
y dejen pasar rayos del sol
que se llevan el temor y la maldad.
Luz que nos traen a ti y a mí felicidad.
Dejad que la luz del día se lleve
para siempre toda la oscuridad,
toda la penumbra y todas las sombras,
que todo lo hace más oscuro,
que a todos a todos el temor hacen llegar.
Que yo quiero que la noche sea el día
y el día sea pleno de luz y claridad.
Yo solo deseo que las nubes sean más diáfanas
para que la luz las pueda traspasar,
que la luz nunca encuentre un obstáculo,
que la luz nunca tenga que luchar
para poder traer a nuestras vida claridad.
Que yo sé que la luz es alegría,
que nuestras vidas tienen de luz necesidad,
que las tinieblas no tienen cabida en nuestras vidas,
como en el bien no tendrá cabida el mal.
Yo solo deseo que al caer la tarde cada día,
el ocaso sea de nuevo el día despertar,
y las noches no lleguen nunca más,
que sea una aurora permanente de la alegría
envuelta en luz solar.
La luz y las tinieblas son antagonistas,
donde vive una la otra no podrá jamás morar.
La luz y la sombra se repelen
por ser muy diferentes y desigual,
la una es la alegría que trae el nuevo día,
la oscuridad es temor, misterio, lóbrega,
sospecha, miedo, gravedad.
Donde hay luz siempre hay alegría,
donde hay tristeza mora la oscuridad.
Que quiten las puertas y las fronteras
que impiden al hombre libre avanzar.
Que las noches y los días sean iguales,
sean auroras que acaban de llegar,
que el ocaso no exista en nuestra vida
para siempre jamás.
Que las tinieblas den pasó a la luz,
que las nubes se dejen traspasar
por los rayos de luz del sol de cada día
que a la tierra trae con su luz felicidad.
Que quiten las puertas y las fronteras
que impiden al hombre libre caminar.

FINAL DEL VERANO

Una vez más el verano se marcha
sin enterarnos, ni siquiera darnos cuenta
y con él se lleva los amores efímeros
que las noches de jarana y la canícula despiertan,
amores que quizás con el tiempo nada sean,
quizás nada más sean, que el casual encuentro
de dos corazones solitarios con los deseos
de amar y ser amados sin más.
Con el estío se nos van
las más claras alboradas de las frescas madrugadas
que llegan al despertar.
Con el verano se marchan y a la vez se nos suavizan
las horas de un calor que amodorra y que achicharra,
que ni con el agua se calma,
un calor que nos invita a beber sin llegarnos a saciar.
Con él, con el verano se alejan las tardes
que lentas llegan y que traen en su sonrisa las brisas,
las frescas brisas pausadas, envueltas en los aromas,
de jazmín y madreselvas, de albahacas y de don diegos…
y con lazos que las rematan, adornos que son esencias
de hinojos, de romeros, de cantuesos, de lavanda...
Anocheceres tranquilos que esperamos impacientes
que traigan entre sus alas el frescor que nos despierte.
Esperamos a que lleguen:
en los parques donde las fuentes cantan y los ruiseñores duermen,
esperamos sentados a que la brisa traiga esencias entre sus alas.
Sentados en terrazas, en los bancos de las plazas
en la arena de las playas donde las olas que nos bañan,
esperamos a las noches lleguen, con su frescor y fragancia.
Noches del estío, llenas de embrujo, de esencias, de musas…
Noches que pasean solitarias, noches que no quieren entrar,
aunque tu puerta le abras; no quieren entrar en casa.
Con el verano se marchan las fiestas y las jaranas,
las algarabías callan y nos lleva en volandas
a la realidad que teníamos casi olvidada.
El final del verano nos trae la rutina de cada día
el despertar de cada mañana, el enfrentarnos de nuevo a la vida.
Nos trae, el volver al trabajo, el registrar cada jornada,
nos trae las deudas y los problemas hoy casi olvidadas.
Lo que nos quitan el sueño y hacen cada día más difícil
llegar a encontrar nuestra paz, el sosiego y la calma.
El verano al terminar, nos trae la realidad de una vida más real
sin disfraz, ni traje de fiesta y gala.
Esperanzas no nos faltan, tenemos la ilusión de que llegue,
con el paso de los días otro verano donde volver a encontrar
la alegría, la paz, el olvido, el relajo y la calma.
Feliz verano y feliz vuelta a los que se le acaba.

EL JILGUERO DE MI JARDÍN

Es primavera y me asomo a mi ventana
para ver y admirar el jardín que hay tras el cristal.
Voló el jilguero de rama en rama,
del cerezo ya florido al manzano
que botones ya mostraba,
voló el jilguero y el jilguero en su afán
busca un rincón protegido en una rama,
del frondoso naranjo tupido
que a mi vista lo ocultara.
El jilguero cantaba,
cantaba sin parar cada mañana
y el agua de la acequia la réplica le daba.
Ufano él se mostraba, al escuchar su trino
más melodioso que el cantar del agua.
Una mañana mi despertar se extraña,
yo no escucho el trino de mi jilguero,
ni lo veo posado en su rama.
Con alegría descubro, como el ave faenaba,
era todo un frenesí verle que una vez y otra,
al naranjo regresaba, trae entre su pico,
crines del caballo alazán y de la cola de la vaca,
lana que las ovejas se dejan enganchada en alambradas,
algodón de los baldíos, suaves y flexibles ramas,
con todo teje su nido para ofrecerlo a su amada.
Cuando lo hubo terminado, voló como jamás volará,
su canto maravillosos enmudeció a la brisa,
al agua consiguió que se callara
y con mucha ternura y mimo,
con cariño su mostró el nido a su amada.
Ambos trinaron y volaron desde el alba hasta al ocaso
y en su nido escondido en el tupido naranjo
dieron suelta a sus pasiones y sus huevos empollaron.
Con el paso de los días ya muy cerca del verano
enseñaron a volar de rama en rama, de árbol en árbol
a sus polluelos que un día al nido no regresaron.
Solo quedaron los dos, contemplando el nido abandonado,
y mirando al horizonte por ver si volvían volando.
A ellos; a mis jilgueros siempre les quedo el jardín
con su cerezo y manzano, con su acequia cantarina,
con sus rosales ufanos, con la brisa de la tarde
y con mi ventana abierta para escuchar yo sus cantos.
Mi jardín, está desnudo, mi acequia se ha secado,
mis jilgueros ya no cantan, hace tiempo que marcharon.
Ya no abro mi ventana, ya no escucho yo su canto,
ni a la acequia reírse con su alegre desparpajo.
Mi jardín está en silencio por la helada arropado
esperando primaveras y jilgueros en el naranjo.
Mañanas de lluvias suaves, mañanas de bruma en los altos,
el cerezo ha florecido y brotes tiene el manzano,
escuché yo hoy dormido el trino de un jilguero en el naranjo posado.
Una nueva primavera a mi jardín ha llegado.
 
2ª PARTE
 
MOMENTOS DE SILENCIO

Hace tiempo no escribo, que estoy en silencio,
el árbol está herido, el pájaro muerto,
no cantan en mis ramas desnudas,
ya no cantan los lindos jilgueros,
ni tampoco yo, como hacia antaño
suavizo los vientos.
Las nubes que ayer mojaban mi cuerpo,
hoy pasan de largo muy lejos, muy lejos
no miran al huerto donde yago caído y seco,
donde poco a poco yo me estoy muriendo.
Hoy estoy llorando, gimo y me lamento
de encontrarme solo, solo y en silencio.
Tal vez de nuevo mañana cuando cambie el tiempo,
nuevas primaveras, inviernos se fueron,
de nuevo en mis ramas habrá brotes nuevos
y aves canoras colgaran sus nidos en los tallos nuevos.
Quizás a mis ramas mañana vuelvan los jilgueros
y entre mi ramaje píen sus polluelos
llamando a sus padres para que les traigan el rico sustento.
La brisa fresca del verano eterno
envuelva mis ramas con olores tiernos
de fresca albahacas de recios romeros,
de dulce madreselva del duro cantueso
y el viento del norte en el frío invierno
cruce entre mis ramas desnudas
y ulule de nuevo mientras yo suavizo su ímpetu fiero.
Eso quizás sea mañana, pues hoy yo me encuentro
en mustia agonía, perpetuo silencio,
casi olvidado en este rincón de mi amado huerto.
Quizás cuando pase el tiempo,
quizás habrá en mis ramas suaves renuevos,
quizás habrá otros pájaros con otros polluelos,
y vuelvan otras nuevas primaveras con nuevos momentos.
Pero eso quizás será en otros tiempos.

LOS TIEMPOS.

Despacio, despacio, caminan los tiempos,
sin prisa ni espera el feliz momento
de llegar al punto, donde me detengo.
Sin pausa camina impasible el tiempo.
Más yo no puedo, ni quiero, ni deseo
cambiar los tempos.
El tiempo pasa inexorablemente
y en su caminar se acerca al silencio.
Mas yo no puedo, no es mi momento,
de seguir camino, de marcar los tempos.
Solo yo deseo que cada momento,
ocurra en el tiempo, tiempo de los tiempos.
Sin prisa, sin pausa, sin entretenerse
los tiempos caminan,
caminan buscando el feliz momento
de encontrarme a solas,
cerca del silencio en ese lugar
donde canta el viento,
donde mora la melancolía
del mar de los sueños,
y la monótona música del diapasón
que marca los tiempos que un día sin más
llegaron y se fueron.
Se fueron solo caminando los duros senderos.
Caminos; del paso del tiempo.
Yo vivo en cada momento
el tempo que marca el tiempo.
Y mí tiempo se quedara solo,
pues yo; seguirle no puedo.
Camino adelante sin pauas y demoras,
va, marcando tempos,
los tempos nunca deseados,
tempos que yo los quiero,
de encontrarme a sola
en ese momento de estar cara a cara
con él, mí silencio.
El tempo del tiempo te lleva sin prisa,
sin pausa, sin espaviento
a estar cara a cara con el Silencio.
... MARINERO
Se desliza la quilla del barco quebrando el azogue
del abra serena que apenas despierta con sus olas quietas
que una vez y otra besan la arena y sin decir adiós,
se alejan, se alejan.
Sereno, suave el casco se hunde en el azul cielo
dejando un reguero de espuma y de brisa y de gaviotas,
en el horizonte el azul turquí carente de nubes la mañana muestra,
en la alta atalaya donde el mar se estrella, tras ella;
se oculta el lucero, la mañana llega.
Una gaviota recorta su vuelo cerca de la vela del grácil velero
dueño de este mar, de este cielo, dueños de este viento.
Con sus velas caza la brisa y los sueños.
La luna mira, mira fija hacia el puerto
para ver de nuevo a su marinero.
Marinero de cabellos rubios color de cerveza,
de ojos azules, azules turquesas,
con torso desnudos sus manos son gruesas
las bendicen callos de tensar las cuerdas
que izan las velas que cazan los vientos
con los que navega y caza los sueños,
con los que él sueña.
El marinero canta, canta ajeno a la luna, ajeno a las olas
que incansablemente golpean el casco una vez y otra.
Apareja el barco pues la mar le espera,
le esperan otros países lejanos, otros puertos ya soñados,
otros mares que aún no se han navegados,
otras tierras que nunca se han visitado.
Él es un nómada del mar carente de patria,
carente de tierra, completo de sueños,
y falto de paz.
Su patria es su barco, su casa, su tierra y
su heredad es la mar salobre, su mejor caudal
la brisa que sopla que caza sus velas y lo hacen llegar
de un puerto a otro puerto de un mar a otra mar.
La luna se esconde tras la peña aquella,
la brisa se mueve, se rizan las olas
se adornan de espumas y de caracolas
y una vez y otra las olas se acercan a la arena,
la besan, la dejan su espuma como una ofrenda
y después se alejan para retornar.
El velero suelta sus gruesas amarras
y por la bocana abandona el puerto,
sortea las olas y se ciñe al viento,
los vientos y las velas se aman, se quieren,
se abrazan se pliegan…
En la caña unas manos firmen le marcan el rumbo,
al velero, el rumbo certero hacia nuevos mundos,
hacia nuevos puertos.
El mar, mi mar ahora despierto,
ve como cabalga la quilla las olas,
mira, como rompe su espejo el velero
que cruza errante los mares lejanos buscando luceros,
buscando otros cielos con soles fulgentes
que alumbre sus sueños.
El marinero sueña, con otros mares, con otros puertos,
con otros cielos, con nuevos sueños…
... ME MUESTRA TODO SU PODER Y FUERZA
Peinetas de espumas y estrellas lucen tus olas,
de cielos azules, de luces de auroras, de polvo de estrellas
y de caracolas.
Penachos de espuma ellas enarbolan
cada ola cruza mi bahía de costa a costa.
Tus olas han roto el terso espejo de plata y de oro
dejando en el aire el rumor al trueno de los horizontes.
Las palmeras esbeltas que tiene mi playa
se pliegan a los vientos y con ellos bailan,
bailan el vals de Las Olas y lucen su talle,
mostrando sus cuerpos que mecen al ritmo
que marcan los aires.
La arena de la playa se peina con onduladas ondas
que tú mar celoso las rompes e inmolas.
Tú tienes envidia del viento que la playa asea,
y tú con tus olas les roba su arena.
Entre el cielo y el mar vuelan gaviotas,
recortan los vientos se posan en las olas,
una vez y otras. Mirando están el mar
embravecido esperan,
esperan encontrar entre ola y ola
restos de un navío que flotando vengan,
restos de un naufragio que ha sucedido,
en lejanos mares junto islas que tú que nunca has visto.
Mi rada y mi mar sueñan, sueñan
con un velero que busque abrigo en la cala esta,
sueñan con sus marineros morenos y rudos
que tienen amores en mares perdidos,
puertos olvidados, islas deseadas,
continentes inmensos y pueblos olvidados.
Mi mar impasible me muestra toda su fiereza
y con su violencia estrella sus olas en las rocas muertas.
El Poniente ajeno sopla y sopla impasibles
bailando muy junto con velas y palmeras.
LA MUDEZ DEL POETA.
El poeta calla en su voz no hay sonidos,
no emite sus palabras,
el poeta no canta, su alma está en silencio,
su alma está atrofiada,
el poeta no transforma sus nobles sentimientos
que del corazón le emanan,
él no puede, no puede transformarlos
en las dulces palabras.
El poeta está mudo, ya no tiene palabras
que exprese tanto amor que guarda en su alma.
El poeta no tiene ecos en su garganta
las cuerdas musicales de su vieja guitarra
no vibran como debieran cuando sus sentimientos
en ellas rozan y rasgan,
ya no vibran las cuerdas de su vieja guitarra.
No tienen melodía los dulces sentimientos
que de su alma emanan y rasgan una y otra vez,
las cuerdas de su guitarra.
Su alma de juglar en silencio desgarra,
Este es, todo el amor que al mundo él cantaba.
El poeta ya no tiene ternura en su corazón,
amor por las palabras, pasión y sentimiento
que del corazón le emana.
El poeta esta mudo le falta las palabras,
aquel violín tan dulce que melodías tocaba,
se le quebró la caja, la caja del tesoro;
que hacía y guardaba las dulces resonancias.
El violín está mudo y aunque sus cuerdas rasgan,
la música se queda,
se queda para siempre en su caja guardada.
El poeta tiene su corazón muy triste
su alma muy atrofiada, su mente es un vahído,
su pluma está tumbada en un rincón con polvo
en su mesa olvidada,
sus folios arrugados sin letras en ellos pintadas,
las teclas del teclado están todas, todas;
al parecer soldadas, no salen en la pantalla.
El poeta tiene muy desafinadas las cuerdas del violín
y las de su dulce y vieja, y muy querida guitarra.

PRETÉRITOS RECUERDOS

Perdido entre la gente un día por mi ciudad caminaba,
me cruzaba con la gente que apenas yo miraba,
caminaba embebido, en mis pensamiento estaba,
cuando te vi yo cruzar, cruzaste ante mi cara,
mas no me fijé en ti, solo te vi que pasabas.
Seria quizás el aire, el aura que tú llevabas,
quizás fuese tu aroma, los efluvios que soltabas,
quizás fuese mi instinto, alguna de estas cosas
me hizo volver la cara y pude yo darme cuenta
de que tú, tú también volvías la cara y se cruzaron,
se cruzaron nuestras muy tiernas miradas.
Seguí mi camino y no me volví a mirarla,
pero soñé encontrarte en cada esquina al doblarla,
esperando en un semáforo, paseando en las plazas,
mas nunca te yo encontré, mas nunca; yo logre
olvidar tu mirada, ni tu cuerpo aun de niña
ni tu cara sonrosada, ni tu melenita rubia
cayendo sobre tu cara.
Perdido entre la gente un día yo caminaba,
y tuve que yo cruzarte y tú volver la mirada,
entraste dentro en mi mente y moraste en mi alma
y nunca fui yo capaz de olvidar ese encuentro casual
y aquel instante del cruce de las miradas.
Un día y otro día vuelvo a cruzar aquella plaza
donde aquel día casualmente nos cruzamos
y volvimos nuestras caras.
Han pasado los años, la vida ya se me escapa
y aún sigo soñando con volver a ver tú cara,
y cruzar nuestras miradas.
Sé que hoy serás una mujer madura con tu vida avanzada,
quizás con hijos casados, serás abuela por tus nietos adorada,
quizás ya peines, como yo peino, canas, canas.
Me gustaría contigo hablar, me gustaría que a mí tú me contaras
sin volviste a pensar en aquel encuentro casual
que nos hizo volver la cara
y hacer que por un instante nuestras miradas ese día se cruzaran.
No sé, cómo pudiste entrar y morar dentro de mi alma,
en ella tú te quedaste, más nunca fuiste olvidada,
me gustaría encontrarte, hablarte y que tú me hablaras,
más sé que es imposible, sobra el recuerdo,
faltan las palabras, sobra el encuentro al cruzar la plaza.
Todo esto ocurrió hace ya más de cincuenta años
un día que por mi ciudad ajeno yo caminaba.

EN TREN

Un nuevo día despierta entre nubes altas
y nieblas quietas,
en el lejano horizonte, entre las altas montañas
el día asoma.
Un tren devora railes por las tierras españolas,
entre bosques de pinos, hayas, castaños, enebros;
bosques donde las nieblas sueñan, moran las lluvias
y duermen los vientos.
Por valles de fértiles tierras donde habita el sol
y se tienden los prados, sestean las huertas,
tierras; sembradas de hortalizas, verdes, verdes;
exuberantes de frescas.
En tierras llanas y altas el tren se desliza y vuela,
tierras de cereales de rastrojos plenas.
En estaciones perdidas de los pueblos
de esta tierra,
las gentes besos se daban y se decían adiós
con la voz entrecortada,
con lágrimas en el alma, angustia en el corazón
al decir; adiós, adiós.
Un adiós es repartir, el corazón siempre en dos.
Un pueblo y otro pueblo en las mesetas perdidas,
un palacio, un castillo, una vetusta masía,
varias humildes cabañas por esos campos perdidas,
veo como se deslizan a través de mi ventana
mi ventana vacía al campo me abría
y me parecía que volaban mientras el tren más corría.
Campos de árboles frutales, olivares andaluces
con aceitunas rosadas,
los perales riojanos con sus lágrimas adornados,
melocotones murcianos con su piel de terciopelo,
los manzanos asturianos esperando al sidrero,
los castañares bercianos que pronto llega el magosto,
Galicia con sus carvallos plenos de viejos secretos,
las encinas extremeñas reinas que son de las dehesas,
están presente en los campos españoles
que se adornan con los soles
se tapizan con las flores y se alumbran con estrellas.
Un río nos acompaña con sus aguas cantarinas
llenas de chispas y de gracia parece
que en vez de correr patinan
y ríen y la vez cantan mientras al tren acompañan
por las cárcavas profundas donde habitan las águilas.
El tren sigue sus caminos y aminora su marcha
va subiendo lentamente del valle a la montaña,
las montañas verdes, verdes las montañas,
de los montes de mi España.
Mi tren devora railes en las tierras castellanas
y en él van dos peregrinos camino de sus destinos,
un destino y un mañana que en estas tierras han escrito.
El tren va devorando caminos por los campos de España
son los edenes perdido que encontrare yo mañana
mientras viajo contigo por los valles, las mesetas,
las montañas...

INICIALES MUERTAS.

El tiempo se desliza por la esfera inexpresiva de un reloj,
los días pasan y en su caminar suma días, semanas, meses,
las estaciones llegan con el pasar del tiempo.
Pasa el verano y los agricultores se afanan
en recoger y guardar la cosecha, en llenar pajares y graneros,
en enrejar las tierras con la humedad de las primeras lluvias
caídas con las tormentas tardías del verano
o las lluvias primeras del otoño.
Los campos cambian sus tonos,
los montes cada día tornan sus colores,
las madrugadas se llenan de nubes soñadoras, de rocíos fuertes,
de brumas se cubren los valles y de penachos las cimas de los montes.
Un nuevo otoño de luces tibias, densos colores,
de espesas brumas,…
Otoño de nostálgico de melancolía y evocaciones,
de soñadores que sueñan con la vida y sus amores.
De nuevo he vuelto a caminar por la chopera,
la chopera hoy casi desnuda y alfombra de hojas secas,
de nuevo busqué el chopo en que un día grabé
con la punta de mi navaja vieja en su tronco erguido y desnudo
un corazón henchido y dentro de él yo puse;
las iniciales; de tu nombre y del mío.
Busqué nuestro árbol escondido en las infinitas filas,
lo busque por todas partes, mas, no pude encontrarlo,
¿se habrá perdido?, quizás el hacha traicionera
diera con su tronco en el suelo y su leña en la
leñera, quizás ceniza hoy día sea.
Quizás fuese herido por un rayo y su corazón partido por el fuego,
cayo al suelo y se fundió con la tierra, como tantos,
quizás se secó sangrando por la herida que nuestro corazón le hiciera
y quedó grabado en su tronco terso y limpio
aquella herida traicionera.
Aquel tronco en el que tú recostabas tu espalda
al besarnos con pasión inmensa.
Lo busqué, paso a paso, fila a fila, tramo a tramo,
lo busqué hasta que yo me di ya por vencido y por cansado.
Séteme en un tronco ahí caído, ya casi podrido y arrinconado,
cansado, agotado y vencido, cerré mis ojos recordando.
Me puse a contemplar el cielo, el campo, el sol, el río,
miré contemplando la desnuda chopera me puse a pensar
en aquel tiempo ya pasado en el que tú a mí me quisieras.
Recordar recuerdo, como nos quisimos y nos amamos,
cuantos planes hicimos de futuro, planes que quedaron olvidados,
cuantas promesa de amor casi infinito, nos prometimos,
y que poco, que poco costo el olvidarnos.
Pero recuerdo cuanto y cuanto felices junto fuimos y hoy,
hoy ya no encontramos ni siquiera aquel chopo tan erguido
que fue mudo testigo de nuestro besos, caricias
y lo mucho que tú y yo hablamos y nos amamos.
Los chopos alineados del campo al río contemplan el correr de la corriente,
escuchan la brisa que juega entre los troncos desnudos en la chopera
que muestran en sus troncos los secretos de los enamorados que un día
en ellos escribieron con torpeza, corazones henchidos e iniciales muertas.
La tarde ya caía, más bien se resbalaba, los vencejos volaban,
la brisa del río se vuelve casi helada,
me levanto torpemente y en el tronco mi mano se tropieza,
con un corazón que aún tiene en él dos letras,
las iniciales de tu nombre y el mío hoy ya, secas y ya; también
muertas.

OTOÑO

Esta mañana el graznar de las grajas me despertaron,
el viento del norte llamaba a mi ventana,
la lluvia golpeaba en los cristales tersos
que cubren los vanos de las ventanas de mi casa.
Esta mañana me costó levantarme,
el frío del ambiente a mí se me agarraba
y el dulce y cálido abrazo de las sabanas
me hacía permanecer dentro mi cama.
Tú ya te habías levantado,
aun se olía tu aroma en la cama
y te oía faenar alegremente
de una estancia a otra de la casa.
El olor a café inundaba las estancias,
me levante lentamente, me acerque a ti,
estabas tú de espalda, te abrace por tu talle
y te bese en la boca, en tus cabellos y en tu cara.
La lluvia impenitente seguía golpeando
en la ventana.
Salí a la calle, la gente corría
y de la lluvia se guardaban,
los parques vacíos,
los niños en ellos no jugaban,
un perro vagabundo por la calle deambulaba,
meando en cada esquina,
en cada farola él, su territorio marcaba.
Las canales lloraban frías y húmedas lágrimas,
el viento del norte con su voz ululaba,
las hojas del roble caían en la acera
y desnuda quedaban del roble ya sus ramas.
Otoño melancólico y frio,
otoño que anuncia que se acercan
las noches frías, oscuras, silenciosas,
melancólicas y largas.
Otoños que dejan las alamedas,
desnudas, despobladas,
mostrando en sus ramas ya desnudas
los nidos que escondieron ayer mañana,
jilgueros que alegraron con sus trinos
las tardes calurosa y las frescas mañanas.
Y en los troncos desnudos de los álamos
se ven las viejas marcas que dejaron
parejas de jóvenes enamorados
cuando por la alameda del brazo paseaban.
Otoño que trae siempre consigo,
las brumas a los valles, las nubes a las montañas,
los cambios de colores en los bosques,
los tonos pardos a prados y besanas,
el barro a los senderos, la lluvia a las mañanas,
los graznidos de cuervos y de grajas
y mañana cuando nos despertemos
oiremos cruzar el cielo azul las grullas
en hileras bien formadas.
Otoño melancólico, otoño nostálgico que llega,
que trae tristeza y melancolía a nuestros corazones
y nuestras almas.

NOCHE DE PASIÓN Y ENTREGA

Hay quien dice que la aurora
nos encontró abrazados
envueltos en la penumbra
de una noche que fenece
de un día que se vislumbra
entre las luces y las sombras
de un cielo muy satinado.
Cabellos revueltos,
cuerpos sudados.
cuerpos que son uno,
brazos entrecruzados.
Cuerpos velados con
sábanas de seda,
cuerpos acunados
por la sutil brisa
que entre los visillos se cuela
la luz la mañana despierta
y dice adiós a la noche
y recibe al día que llega.
Fue una noche de amor
en que alumbraron luceros
y rilaron las estrellas.
En que la luna sintió,
sintió celos de tanta pasión,
de tanto ardor y entrega
de acaudalado ardor de una
noche casi eterna.
Fue una noche de locura
sin dobleces en la brega
fue una noche muy completa
de pasión y de entrega.
Fue esa la noche mágica
que sueñan cada pareja
con ella sueñan los novios,
con ella sueñan y sueñan
todos los enmarados, todos
los que con amar sueñan.
Dejaste que acariciara tu cuerpo;
cada cubil, cada poro,
cada gruta y requiebro,
cada rincón, cada grieta
que descubrí en mi sueño.
Dejaste que a tus oídos dijera;
palabras muy dulce y tiernas,
palabras que son arcanas
para decirlas al oído.
oídos que las esperan.
Palabras que son tabú,
palabras que se comentan,
palabras que todos sueñan
con decirlas al oído
de la mujer con quien sueña.
Mis labios humedecieron
cada palmo de tu piel,
y libaron las fragancias
que brotan de las fuentes
de tu ser.
Bese tus labios, tu cara,
tus ojos negros bese,
tu ser, tu cuerpo gitano,
bese tu figura de palmera
y a tus sentidos llevaron
fantasías y quimeras
que ni en sueños yo las viera.
Pensar en ellas pudiera
demostraste yo mi amor
y en ellos puse mi empeño
mi cariño y mi pasión.
Al amanecer del día
cuando despertó la aurora
yo dormido, tú despierta,
te vestiste en silencio
y en la mudez más completa
cerraste la puerta aquella
y con la aurora te fuiste
como se va una ladrona.
Nunca más te he vuelto a ver.
Nunca jamás yo he sabido
quien fue aquella ladrona
que se llevó mi cariño
y me dejo los suspiros.
Te conocí yo a oscuras
de una noche de verbena,
en la penumbra aquella
donde las cosas son negras.
Era una noche de abril.
una noche;
de un abril de primavera.
A veces dudo que fueses
realidad o quimera
la noche sé que existió
no tengo dudas de ella.
A veces pienso que fue,
un sueño o una quimera
de una noche de abril
que nos trae la primavera.
Otras veces también pienso,
que nunca tuvo lugar
la noche con la que sueño,
que solo fue un sueño
que te trajo a mis recuerdos.
Quizás solo fue;
una de mis fantasías
de joven apasionado
que ya suma primaveras
y que al verano ha llegado
sin encontrar el amor,
ese amor tan soñado.
Quizás solo fue un sueño
o tal vez; un visión pasajera
de noches de primaveras.
Fue una noche de abril,
una noche muy serena
en la que la oscuridad
no se quería marchar
por ver la Aurora que llegar
antes de qu el sol saliera.
Jamás llegare a saber
si fue un sueño o quimera
pero que nunca me quiten
los recuerdos que me quedan
de la pasión y el ardor
de aquella mutua entrega.
Fue una noche de abril
en que brillaron luceros
y rilaron las estrellas
en que la luna sintió; celos
de tanto ardor, tanta pasión
y aquella entrega sincera.
Fue una noche de abril
de la eterna primavera

ELLOS FUERON CREADORES DE VIDA
(A mis suegros)

Por la calle caminan muy cabizbajos,
como no queriendo al frente mirar,
caminan en silencio van ensimismados,
el ruido de mundo no los deja hablar.
Sus figuras curvas las sombras reflejan
sobre el negro asfalto se van a estrellar,
son sombras pequeñas, sombras encorvadas,
son sombras añejas que nunca quisieron
dejarse subyugar.
Sombras en las calles hijas de las luces
del frío neón,
de escaparates de bares y tiendas
que la gran ciudad de luz inundó.
Sus cuerpos encorvados bajo el peso
de los duros años de lucha y ardor.
Sus rostros son copias de aquellas aradas,
que en esos campo, ellos escribieron con tanto sudor.
Las rejas del tiempo abrieron en sus caras
surcos tan profundos de desilusión,
de muchas miserias, muchos sufrimientos,
pocas alegrías y mucho dolor.
Piernas arqueadas por la posición,
de los muchos años que ellas cabalgaron,
el bravo corcel que la limpia reja
en la tierra estéril un día ensilló.
Manos atrofiadas por la gran firmeza
y mucha presión que surco a surco
besana a besana sobre la mancera
haciendo presión, en mangos de hoces,
de hachas, de toscas piquetas,
y sobre la esteva que rige el timón.
Sus cuerpos encorvados de estar agachados
con la corva hoz cortando las mieses
pan de muchos días y de ajenas mesas
que ellos padecieron de sol hasta sol.
Desde las penumbras de amanecidas
hasta la penumbra de ocasos de sol.
Nobleza transmiten sus rostros cansados
y muy requemados por lluvia, por viento,
por frío y por sol.
Rostros ennoblecidos, rostros venerados
por cielos y tierras, por luna y estrellas,
por vientos, por lluvias y por el rey sol.
Como se protegen el uno al otro
con esas miradas de cooperación,
miradas tan limpias en las que hay amor,
cariño y ternura y mucho dulzor,
también amargura que llevan muy dentro
de su corazón.
Nunca hallaras en ellos mirada alguna
de envidia, de odio, de enojo y rencor.
Solo hay en ellos ganas de vivir la vida,
de ser muy felices conociendo el mundo
desde su rincón.
Mucho trabajasteis por estos vuestros hijos
frutos del amor,
disfrutar ahora de todo su cariño,
todos sus cuidados y todo su amor.
Sois para ellos el pulido espejo
de su proceder ante el mundo, la vida y Dios.

YO ESPERABA…

Esperaba que el tiempo pasara,
que el presente pasado ya fuera,
que el futuro nunca existiera.
Yo esperaba que el después,
nunca, nunca jamás concurriera.
Yo esperaba, que los días muy cortos fueran,
que las noches jamás existieran,
yo esperaba, esperaba que el tiempo pasara
que jamás el reloj se parara, que corriera,
corriera, como si el tiempo huyera.
Desde que te marchaste,
desde que tú te fueras,
mi vida no tiene sentido,
mis días tienen horas perpetuas,
mis noches no tienen sentido
ya que yo no duermo,
me las paso en vela,
me las paso mirando el techo
de mi habitación en penumbra eterna,
me paso las noches;
en una vigilia perpetua.
Desde que tú de mí te alejaste
las ilusiones en mí corazón ya no moran,
el futuro para mí no tiene sentido
no tengo ganas de luchar por un mañana
que para mí no llega.
¿Para qué luchar?
¿Para qué soñar?
¿Para qué pensar?
en un mañana en el que tú no estás.
Un mañana en el cual;
mi vida no tiene sentido,
mi vida es como una losa
que mucho me pesa,
si no tengo porque yo luchar,
si la vida a mí me da igual
para qué soñar sueños
que no deseo soñar,
para qué esperar,
si nada esperas.
Yo esperaba que el tiempo pasase,
pasase tan rápido que yo no lo viera,
que el tiempo jamás se detuviera,
que el futuro no llame a mi puerta.
Si mi vida no tiene sentido vivirla
si tú de mí te alejaste y quizás,
quizás, nunca jamás vuelvas.
Quizás mañana yo recupere,
la ilusión perdida,
quizás de nuevo la ilusión
por el futuro a mi vuelva
y quizás yo a ti mañana te olvide
y en mí tú, un recuerdo lejano,
muy lejano en mi seas,
quizás yo a ti te recuerde,
como algo que un día lejano ocurriera.
Pero tú te llevaste contigo;
todas mis ilusiones,
todas las ganas de vivir que tuviera,
de luchar, de soñar, te llevaste contigo.
Todos contigo ese día se fueran.
Te llevaste todo, aunque sé,
sé que nunca quisiste dejarme siquiera
porque en el corazón nadie manda,
nadie le puede decirle a quien él amar
ni como, ni cuándo, ni en qué momento,
cómo y cuándo uno quiera.
Yo esperaba y sigo esperando,
que tú un día a mi quizás vuelvas.

YO HE SOÑADO

Soñar; ¿Qué es soñar?
Soñar es vivir sin vivir,
el presente y el pasado,
es habitar sin morar,
los lugares deseados,
es amar a la persona amada
sin que ella sepa que la amas,
sin que ella pueda sospecharlo,
es deleitarse en un tiempo
en un tiempo en que todo es irreal
aunque en el sueño, tú pudieras,
amar, besar, andar, penar,
reir, cantar, llorar, hablar,
callar, ... y al despertar
todo habrá terminado.
Soñar; hay sueños que se realizan
en el vivir de la vida,
otros; que no se recuerdan
y jamás; de ellos quedan cenizas
otros muchos que nunca
tú sabrás que los soñaste
y creerás que los vivistes,
pues recuerdas que han pasado
que todo fue realidad,
los vivistes; en una vida irreal.
Nunca jamás lo has soñado.
Yo recuerdo haber soñado,
cada noche cada instante
en que mis ojos cerrados
hasta ti me transportaron.
Recuerdo haber soñado contigo,
recuerdo en sueños haberte hablado,
mas no recuerdo amor mío;
que en sueños tú y yo;
nos hubiésemos amado.
Hay sueños maravillosos,
otros de pasar el rato,
otros sueños que se sueñan
más no quedan de ellos en ti,
de ellos; no quedan
reminiscencias.
Existen sueños ingratos,
sueños que no deseamos,
que no deseas soñarlos,
son los sueño, son esos sueños
en los que uno revive
los momentos más ingratos.
Sueños, sueños que son difícil soñarlos.
Sueños, sueños amor mío,
sueños que yo quiero recordarlos
Son esos sueños cariño mío,
en que te tengo en mis brazos.
Vuelve a mí amor mío,
vuelve tú junto a mi lado
para que no tenga yo;
no tenga yo que soñar
momentos tan deseados.
Sueños, sueños de momentos
que quizás no han pasado.

ES TIEMPO DE LA NAVIDAD

El Niño Jesús ha nacido,
ha nacido de nuevo en un humilde portal,
a sus padres los ha desahuciado el banco
de su piso al no poder la hipoteca pagar.
El Niño Jesús ha nacido y con Él
ha traído;
la esperanza para los demás,
Él Niño Jesús con él ha traído;
el amor, el perdón, la ilusión y la paz.
El Niño Jesús con solo mirar
a mujeres y hombres de paz,
les pide; que olviden ofensas pasadas
y recuerden momentos de felicidad.
Que el perdón es quien debe imperar.
El Niño Jesús nos dice
que puertas no tenga nuestro hogar,
y en él acojamos a todos los demás,
en nuestra mesa en La Navidad dejaremos
un lugar vacío, un plato demás
y en el deberemos servir
una abundante ración de acogida,
y de amor casi a rebosar,
de perdón las copas han de estar muy llenas,
de alegría los cubiertos deberán bailar.
Este sitio en nuestras mesas
debería estar esperando
no solo en la Navidad
por si alguien lo quiere ocupar.
El Niño Jesús estará sonriente
en su humilde portal
si olvidamos ofensas pasadas,
si pensamos también perdonar,
si olvidemos las penas pasadas
y pensamos que tiempos mejores vendrán.
El Niño Jesús con solo mirar
nos recuerda a mujeres y hombres
que es tiempo de amor y de paz,
de perdón, de acogida, ilusión y felicidad.
El Niño Jesús sonriendo nos muestra
postrado en su humilde portal
que estamos en tiempo de esperanza;
que estamos en tiempo de la Navidad.
Navidad es el tiempo de la ilusión,
es el tiempo de saber perdonar,
es el tiempo de la esperanza
y es tiempo de felicidad.
FELIZ NAVIDAD

LA DISTANCIA TE HACE INVISIBLE

Sí; te has vuelto invisible,
como lo es el silencio y el tiempo
y la brisa, la espera y el aire,
como es invisible el viento.
Pero para mí no eres invisible,
pues yo a ti te veo y te siento,
yo escucho tus pasos dormidos,
yo huelo tu aroma en el viento
yo siento tu espera callada
y a ti te escucho en el silencio.
Sí; te has vuelto invisible,
pero sigues en mí existiendo,
sigues en mí esperando,
sigues en mí amando el momento;
y eso hace y te hace ante mí perceptible,
aunque sea en mis pensamientos.
Sigues tú amándome,
también esperándome
y quizás tú regreses a mí,
como año tras año regresa
después del otoño el invierno
y quizás tú estés esperando
para ver cuando es el momento.
Te he pedido mil veces perdón
y por respuesta encontré yo el silencio.
Te he pedido mil veces perdón
por no haber visto en ti el amor
y dudar sin tener un motivo, sin tener yo razón.
Ese fue mi error, mi pecado, mi equivocación.
Sigues siendo para mi invisible,
pero yo te veo.
Y escucho tus pasos suaves
y las caricias del aire en tu pelo,
los latidos de tu corazón,
las voces de tus pensamientos.
Yo escucho la voz callada de tu corazón
que me dice que aún me sigues queriendo.
Tú para mí no eres invisible,
porque yo cada día te veo.
Y escucho tus pasos tranquilos
muy cerca de mí, en cada momento.
Y siento tus suaves labios posarse
sobre mis labios abiertos.
Y siento tus brazos abrazarme,
siento la ternura que hay en ti,
siento el calor de tu cuerpo.
Volveré a verte como antes te veía
Volveré a quererte como te sigo queriendo.
Volveré a tenerte, a tenerte para siempre.
Volveré a abrazarte como si fuese la primera vez,
temblaré como un niño a sentir sobre mí tu piel.
Acariciaré tu melena y entre mis dedos la dejare correr.
Nunca jamás tendré que volver a imaginarte,
nunca más tendré que volver soñarte,
nunca más de ti me apartaré.
Siempre, siempre con mis ojos yo te veré.

NOSTALGÍAS DE VERANO

Una vez que el verano va pasando
con él se lleva los amores pasajeros
amores que surgieron con la brisa de las tardes,
amores que quizás con el tiempo ya se fueron,
amores que quizás no sean nada;
nada más que el recuerdo de un encuentro casual
que pronto se olvida y se recuerda al año.
Los amores de veranos no son más
que recuerdos en el olvido de un antaño.
Con el estío se van las limpias alboradas,
auroras que se muestran muy limpias
y muy claras tras las altas montañas,
con él verano también el calor se marcha.
Calor que amodorraba, el canto de la cigarra,
con el verano se marchan los aromas
que traen entre sus alas la brisa fresca y tenue
del arroyuelo cercano que canta,
muy cercano a mi casa;
fragancias de jazmín, madreselvas, albahacas,
esencias de hinojos, romero y cantueso,
tomillos, azahares y lavanda.
El verano al irse se lleva entre sus pliegues
esos anocheceres suaves que esperamos
en los parques sentados, sentados en terrazas,
en plazas contemplamos la luna plena y clara,
estrellas en los cielos, cometas que aun pasan,
miramos a las olas sentados en las playas
escuchando el rumor del mar que traen entre sus aguas
las sales de otros mares, leyendas de piratas,
corsarios sanguinarios, tesoros escondidos
en islas con palmeras que no vienen en los mapas
ni se conoce el rumbo para poder hallarlas.
Las noches de los veranos no quieren,
no quieren entrar en nuestras casas,
se quedan ellas sentadas en las frescas terrazas
siempre ellas esperan las nuevas primaveras
que nunca en tiempo llegan; que aún un tiempo tardan.
Con el verano se van las fiestas y las jaranas,
algarabías lejanas de las alegres verbenas
de las verdes praderas cercanas a las ermitas
donde aún se veneran santos y sus reliquias
que a nuestros padres llevan en largas romerías.
Cuando el verano marcha nos trae de nuevo;
al día de cada día.
Nos trae de nuevo la rutina, el despertar cada mañana,
las prisas y el esperar que llegue el fin de la semana.
Nos trae la realidad perdida y la muy cruda rutina.
Esperanza no nos falta a que llegue,
con el paso de los días un nuevo verano,
y en él encontrar el descanso y esa paz perdida
que nos da el verano y que nunca se olvida.

UN POEMA QUE POR NOMBRE TENDRÁ; 2014

Con el año que ha de empezar;
yo, debo intentar escribir un poema
que hable de mí vivir de cada día,
de mí existencia y de los demás.
En él habrá versos muy bellos que cuenten
historias de amor y de amar;
amar de verdad.
En mí poema habrá versos que narren
historias muy tristes
que yo no podré dejar de contar
y otros versos llenos de esperanza
de tiempos felices que están por llegar.
Hablaran de sonrisas alegres de niños,
de miradas profundas de serenidad,
de ideales por un mundo nuevo,
más justo y humano, sin clases sociales,
sin hambre, sin guerras
y un amplio horizonte de felicidad.
En mis versos se han de vislumbrar
tiempos de alegrías llenos de esperanza
y felicidad.
En ellos se percibirá,
un cercano futuro de paz e igualdad,
un vasto horizonte que anuncie a todos
que hay margen para mejorar,
encontrar trabajo, fundar un hogar
y vivir felices, felices y en paz.
Y en mi poema, en él por desgracia habrá;
estrofas que muestren negros nubarrones,
tiempos de tinieblas de desasosiego
y de oscuridad.
Escribiré en mis versos lo que mis ojos perciban
caminando por las calles de mi ciudad,
clamaré en ellos lo que escuchen mis oídos
aunque sean rumores, rumores sin más,
intentaré describir la emoción
de mi corazón al acariciar,
con mis manos la testa de un niño
que llore o ría de felicidad,
la melena que juega al viento muy cerca del mar,
el rostro del ser amado mirándolo a sus ojos
queriendo por ellos poder penetrar,
los labios carnosos y húmedos
que tanto deseo besar,
la belleza de un prado florido,
las gotas de lluvia dormidas
en los pétalos de la linda rosa del tierno rosal,
el temblor de las hojas del olmo
que la fresca brisa las hace bailar,
la lluvia besando tu rostro tan lindo,
la puesta de sol y la claridad
de la aurora tras altas montañas
cuando acaba; de despertar.
Narraré en mis versos los miles de gustos
que descubra con mi paladar.
Contaré lo que mi corazón siente
cuando tú cerca de mí estás,
hablaré de lo que me dicte mi alma
cuando una decisión yo deba tomar.
Escribiré yo en este poema
que largo será de verdad,
describiré mi vida, tu vida
en la vida, nuestras vidas;
la vida sin más.
Mi poema tendrá doce capítulos,
cincuenta y dos estrofas,
cada estrofa tendrá siete versos
para que en ellos pueda detallar,
el vivir de una vida presente
que tuvo un comienzo y nadie sabrá
cuándo, ni cómo, ni dónde está su final.
Mi poema empieza en invierno
en tiempos de Adviento y de Navidad
y camina despacio día a día hasta
que el Adviento lo vuelve a encontrar. Rodriguezrodri 5 enero 2014

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Todas las poesías están muy hermosas. Felicitaciones. ¡Eres maravilloso!

Gracias por incluir "Tus sueños...Mis sueños" (al alimón)

Eva Margarita