26 sept. 2011

CAMINO DEL NORTE


MIS AMIGOS EL CAMINO Y EL CANTÁBRICO
Peregrino caminando hacia Santiago

(Una experiencia personal en las jornadas del Camino de la Costa entre Julio y Agosto del 2.002)
 
Las estrellas te olvidaron
marcharon a otros caminos
los hombres te abandonaron
y se alejo el peregrino,
pero tú permaneciste
siendo fiel a tu destino
durmiente entre esos montes y valles,
por los acantilados perdido
entre fuentes y arroyos
que riegan los caseríos,
con tus veredas ocultas
que desbrozar he tenido.
Con tus ermitas e iglesias
que muchos años han sido
el amparo de las almas,
cobijo del peregrino.


En tus arroyos, tus playas
en tus fuentes y tus ríos
nuestra sed hemos saciado,
nuestros cuerpos refrescados
y por toda tu belleza
hemos sido bendecidos.


En Irún te descubrimos;
                         Camino.
tu puente ya habías cruzado,
y seguimos tus senderos
al borde de acantilados
de atalayas balleneras
que ya no otean cetáceos,
con las ermitas cimeras, 
que jamás han comprendido
por qué, se levantaron en alto.


Por Pasaje te seguimos
y no vimos a los barcos,
que traían peregrinos
de ultramar hace ya años.

Y mi caminar me lleva
a visitar a la que llaman Easo.
Yo la encontré tan bonita
tan linda, con tanto fasto,
que el Camino enamorado
de nupcias la estaba hablando.

En La Contxa el Camino se refresca
mientras le espera en lo alto
un Igeldo tan gentil, señorial,
y un Urgul, que envidia tiene de ambos.


Pasas tú desapercibido;
                           Camino
entre este mare mágnum,
de casas señoriales
de chales y de palacios.
Pasas tú desapercibido
en un sendero de asfalto.

En Orio yo pregunté
a mi amigo el Cantábrico,
si tú eras el Camino
que me acercabas hasta el Santo.
El mar no me respondió
y  yo seguí, seguí el camino andando

Seguí tus nuevos senderos
llenos de ruidos y asfaltos,
seguí siguiendo mi instinto,
aquellos montes salvando.
Buscando los caseríos
y las casas de los Santos,
buscaba cualquier indicio
que me sirviese de faro.

Atrás deje yo Zarautz, Mutriku,
Markina, Bolibar, Zenarruza
y a Gernika he llegado.
En esta Villa Foral
mil historias me han contado,
de muertes y destrucción,
de robles que a los hombres
hermanaron.


A ti, sendero volví
un poco acongojado
y tú mi fiel camarada, tú;
me estabas esperando.


Este Camino mí amigo
que tiene ya tanto años,
este longevo Camino
que lo hicieron entre tantos.
Amigo mío; contigo seguí camino
Camino; tú me fuiste acompañando.

Camino del Norte.
Un Camino al que custodian,
casas torres que perdieron su almenado,
caseríos tan antiguos que olvidaron ya sus años,
palacios del medievo y casas de los indianos.


Camino, por el que oran ermitas,
ermitas de muchos santos,
santos ingleses y belgas,
franceses e italianos...


Camino, al que dan sombra
los bosques de hayas, pinos,
de robles, encinas, avellanos...


El Camino ya se adentra por tierras
que los Diegos dominaron.
Y el andar se hace exigente
ahora que salva un alto,
desde ese punto contemplo
la casa de nuestra Amatxu, 
y las torres de Santiago.
Con ambos hablé a solas,
con ambos estuve hablando
y a ambos yo les pedí, que sigan
por este mundo rezando.

Pronto abandoné yo Bilbo
mi Camino me estaba esperando.
Con el camino hablé de cómo,
Bilbao ha cambiado.
En el Alto de Kastrexana
me volví a contemplarlo.


En la ermita de Santa Águeda,
con la Santa he dialogado
y me contó la Señora
de aquellos tiempos pasados,
de tanta fe arrastrada por los pies
ensangrentados.


Yo proseguí mi camino
que me costó encontrarlo
entre bloques de hormigón,
entre el ruido y semáforos.


En San Vicente rendí
mi visita a este Santo.


Seguí tus huellas Camino;
recogiendo tus retazos.


En la que le dicen Portu,
con la Madre me encontrado,
con ella estuve a solas
y me quede admirado,
de tanta, tanta belleza
con la que la han adornado.

Con mi mochila en los hombros
caminé por rojo asfalto,
me reencontré con el mar
que me estaba esperando
y con el mar caminé
desde Ciervana hasta Castro.


Desde Castro me volví para mi casa
pues me estaban esperando.


En Castro deje amigos,
amigos, que aún me siguen esperando.
El Camino de la Costa
y ese mar, mi mar Cantábrico.


Amigos míos muy fieles.
Amigos míos y de tantos.


Fachada principal de la catedral de Santiago

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

HOLA RODRI:
POR ACÁ ESTOY, DÁNDOTE LATA.
ME ENCANTA ESTE POEMA. ESPECIALMENTE:
"Las estrellas te olvidaron
marcharon a otros caminos
los hombres te abandonaron
y se alejo el peregrino,
pero tú permaneciste
siendo fiel a tu destino
durmiente entre esos montes y valles,
por los acantilados perdido"
¡ES UNA BELLEZA!
TE DESEO SIEMPRE LO MEJO, AMIGO.
RECIBE UN GRAN ABRAZO, TU AMIGA, APRENDIZ DE POETISA,
EVA.