1 oct. 2010

JORNALEROS DEL AGRO


AMOS O LOBOS.

Dejad, que el lobo degüelle con saña
y sin razón a la inocente oveja.
Dejad, que el gañán rompa en el barbecho el arado
y embocé con rabia en la tierra su tan pulida reja.
Dejad, que el pastor se deje olvidada en el aprisco
a la oveja coja y vieja.
Dejad, que el jornalero hunda con rabia la azada,
esa azada, con la que remueve las entrañas de su madre;
la Tierra.
Dejad, que con su pala voltee el estiércol;
ese estiércol con el que la alimenta.
Dejad, que despunte el pico con el que arranca,
raíces, desmenuza las piedras y la cayuela;
ese pico que prologan su brazo donde cuelga
su mano callosa e inquieta.

Dejad, que el segador deje sin filo
la corva hoz con las que la mies siega.
Esa mies madre del pan, pan de mesa ajena,
mesa, en las que él jamás se sentarán sus hijos,
esa mesa, con la que para su familia sueña.
Dejad, que el leñador quiebre el asta del hacha
con la que tala los árboles para hacer leña.
Leña que ahuyentará el frío del ajeno,
leña que a otros, sus cuerpos les calienta.

Dejad, que el ama de cría amamante
a los hijos que vientres ajenos llevan.
Esos hijos ajenos que mañana serán;
tiranos y amos, de los que ella pariera.

Dejad, que el lobo abuse de la oveja
más hermosa, más linda y más buena.
Pues al igual que el amo, a unas muerde
y a otras las deja con grandes desgarros
en el corazón, el alma y su pelleja.

Lobos y amos; no lo hacen por la necesidad que sientan,
ni el hambre o el deseo que de ellos se ausentan.
Lo hacen, por el goce de sentirse que lo son;
son los dueños y señores, de vidas y de haciendas.


Callad hombres del campo; jornaleros y gañanes,
peones, amas de crías, criadas, lavanderas,...
Callad, callad, callad que no se despierte la fiera,
que duerme en la paz del sol de la solana,
solana de su casas solariegas donde son, reyes y son reinas.

Esa paz que asienta su base sobre el miedo
al hambre, que al obrero lo amordaza y lo apea.

Callad, cabreros, pastores, vaqueros y porqueros,
pues si muere una de las reses que le guardas,
tendrás que demostrarle que murió de puro vieja
y que para evitarle su muerte no pudiste,
no pudiste, hacer nada por ella.
Además; para que el amo así lo crea,
le entregaras su piel intacta; sin macula y sin mella.
Y si el año ha sido bueno de pasto, de grano y de hierba,
si las crías estuvieron bien pagadas,
de ello seguro; no veras tú ni una perra.

Callad, aceituneros, segadores, gañanes, peones,...
Callad, callad, callad.
Que la mudez que da el miedo al hambre,
es del amo su mejor aliada y compañera.
Con ella, tiene puesto a hombres y mujeres,
grilletes en sus pies, mordaza en su boca,
sordina en su alma y vendas en los ojos para que no vean.

Callad, callad, callad, madres que tenéis hijas,
tan bellas, tan hermosas, alegres, lozanas y tan buenas.
No la mandes de día a los barbechos
y de noche que no salgan a las verbenas.
Que por entre negras dehesas y verdes olivares,
a la grupa de nobles alazanes cabalgan,
cabalgan, terribles alimañas y las peores fieras.

Calla mujer, calla, que tu honra poco vale
si en ti pone los ojos aquel,
que por dehesas, los prados y los montes,
cabalga en corceles y mirando gobierna.

Calla, calla, calla...

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