2 jul. 2010

POESÍAS DE CONCURSO II

TIERRA DE PAN

Desiertos de verdes olas,
brisas que el rostro reseca,
primaveras que enamoran
a la laboriosa abeja.
Veranos que traen ardores
a esta reseca tierra,
que solo riega el sudor
del que se arrastra por ella.

Tierra de pan:
Desiertos que en el invierno
todo en ti es muerte negra.
Sabana de mil colores
en alegres primaveras.
Cabellera de oro fino
es en verano la estepa.
Páramo frío y agreste
cuando tu otoño se aleja.

Mies:
Mar que te meces al viento
en el compás de la espera,
te mueves, te mueves, mueves,
en un vaivén que no llega,
cuando la mies en el campo
permanece a la espera.

Espera; a que llegue el segador
con la corva hoz que siega.
Espera; a que la lleven al trillo
que la desgrane en la era.
Espera; a que el viejo molino
en polvo fino la vierta.
Polvo que se amasará en artesa.

Desiertos inmensurables.
Besanas que no se riegan,
sino es con el sudor de aquel
que en ella sufre y brega.

El taciturno labriego,
aquel que la tierra arrienda,
la riega con su sudor,
cuando la ara y la siembra,
cuando la escarda y la siega,
cuando la trilla en la era,
cuando separa del grano
de esa paja que almacena.

Grano que será su alimento
en el invierno que acecha.
Paja, que es el sustento de su acémila.

Tierra de pan:
Este labrador sumiso,
mientras tus entrañas quiebra,
va delineando los surcos
donde su semilla entierra.

Tiene; la mirada en el cielo,
la mano sobre la esteva,
en su pecho un suspiro,
mientras, sus labios en silencio
una oración elevan.
Reza al Dios de los pobres
pidiéndole una cosecha.

Tierra que nunca dio trigo
más de aquel que se siembra.
Tierra que no multiplica el grano,
aunque con mimo se atienda.
Tierra que nunca agradece
el trabajo que le echan.
Tierra que nunca ha sido
de aquel, que envejece en ella.

Tierra de pan:
Desazones y tristeza,
lloros insomnios y espera,
risas, cantos y enojos.
Sueños a los que nunca se llega.
Besanas que se han arado,
con amor y rabia ciega.
Tierra que nunca dará
el fruto que de ella esperan

Piélago de verdes olas
eres en la primavera.
En verano un mar de oro fino.
En otoño tundra muerta.
En invierno un erial
que la nieve todo llena.

Tierra de pan que dormita
y mientras sueñas esperas
a que venga el gañán
que en tus entrañas entierra
ese grano que será, mañana,
el pan que comer quisiera.

Eres tú Tierra de pan,
la esperanza que le queda
a ese cautivo labriego
que siembra tierras de otro
soñando que un día serán
para sus hijos herencia.

Si no tuviese esos sueños,
que sueña en cama ajena,
en la besana, en la era.

Rompería el timón,
embozaría la reja,
trocaría el grano por sal
para quemar esta tierra.

¡Tierra de Pan! ¿A qué esperas?
¿A qué esperas para granar?
Grana todo lo que puedas.
Que no puedan las paneras
almacenar tanto pan.

Haz que por una vez en la vida,
el sueño de un labriego,
se convierta en realidad.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola Rodri:
Dos años después de haber ganado tu tercera ESPIGA DE ROMANILLAS DE MEDINACELI.He llegado a ti, para felicitarte, por ser tu quien eres.
Ya sabía que habías ganado,La primera vez.No recuerdo,en cual de tus BLOGS vi el comentario sobre ello.
Ahora,te admiro más.
¡Eres sorprendente! ¡No haces alarde de nada!. Solo los grandes, conocen su valor y no se embriagan con el.
Quiero aprender de ti, esta linda y hermosa cualidad. Dios te bendiga.
Un gran abrazo, desde América, tu amiga,
Eva.