20 jul. 2010

ENVEJECER

EL INVIERNO QUE SE ACERCA
(A un encanecido galan)

Tu rostro está surcado
por la reja inclemente que
aguzó el paso lento del tiempo.
Peinas cabellos ajados
que se quedan enredados
en el peine de los vientos.
Cabellos ya blanqueados
por las nieves de ese otoño,
que se acerca incruento
Luces barba corta enmarañada
que te da aire bohemio.
Vistes con traje de sastre,
corbata, mal anuda a tu cuello.
Zapatos de cordobán
y cinturón de buen cuero.
La nostalgia a ti te invade,
cuando te miras;
cada mañana al espejo.
Cuando el espejo te anuncia,
que se aproxima tu invierno.
Tu semblante se oscurece,
cuando recuerdas otros tiempos
Tiempos; de primaveras alegres,
noches; en las que no había sueño.
De veranos ardorosos, de amores
que abrasar tu corazón quisieron.
Contemplas con añoranza
como vas envejeciendo,
como tu cuerpo se arquea
bajo el peso de los tiempos.

Pero; aunque tus primaveras no vuelvan
y tus veranos hace tiempo que se fueron.
Aún te queda un largo otoño,
y todo el invierno entero.
Aún te queda;
Aún le queda amigo mío,
aún te queda mucho tiempo.
Para saber envejecer
siendo siempre un caballero.
Viviendo nuevos amaneceres,
amaneceres; de días de ilusiones.
Viviendo noches;
de tranquilidad y sosiego.
Viviendo y recordando.
Recordando;
Porque recordar es bueno.
Recordando;
aquellos tiempos pasados,
sin vivir de los recuerdos.

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