4 jun. 2010

RECUERDOS

HOY DE NUEVO HE VUELTO A MI HOGAR

Hoy he vuelto a mi hogar
al que hace mucho tiempo
que no he regresado.
He vuelto a mi hogar
y lo encontré vacío,
lleno de recuerdos alegres
y de ilusiones
que el pasar del tiempo
las ha marchitado.

Desde la ventana
que hay en mi cuarto,
miré con nostalgia
un tiempo pasado.
Contemplé con pena
y con desencanto,
aquel verde prado,
donde siendo niño
me tumbaba a la sombra
de los viejos y hoy secos álamos.
Bajo esos árboles yo soñaba
con grandes aventuras
en países lejanos.

Contemplé mi río
mi río de antaño,
con sus frescas aguas,
alegres y ausentes cantando.
Aguas; que corrían ajenas
a mis viejos sueños
y a mis desencantos.

Este río mío, compañero
de pesca y de baños,
al que yo siendo niño contaba
cada mientras-siestas
de aquellos tórridos veranos,
mis secretos, mis sueños de niño
que hoy los veo imposibles
y que no se han logrado.

Alzando mí vista también
yo he contemplado el viejo olivar,
el que recorría en las primaveras
trepando a sus árboles
en busca de nidos de canoros pájaros.
Aquel verde olivar generoso
que en los crudos inviernos,
recorría palmo a palmo mis manos,
mis manos pequeñas de niño
llenas de sabañones y grandes padrastros.
Recogiendo sus nerviosos frutos,
que de un verde intenso,
a un negro luto habían mutado.

Miré al horizonte lejano;
donde apenas alcanzan
mis ojos hoy viejos y cansados.
Vi la silueta de tus montes altos.
Esos montes altivos y abruptos,
de encinas, quejigos y alcornoques
están tapizados.
Esos montes en que siendo niño,
tantas, tantas veces los he horadado,
buscando conejos, palomas y tórtolas
liebres, jabalíes y también lagartos.

Cuando ya mis ojos por la añoranza
se han puesto vidriosos y casi mojados,
deje la ventana y miré de nuevo
aquel silencioso y pequeño cuarto.
En su blanca pared permanece
aún firme colgado un viejo retrato.
Un retrato, que me trae recuerdos
de felicidad y también recuerdos
que yo creia tenia olvidados.
Una mujer joven morena, muy bella,
de negros ojazos, me mira muy fija,
muy fija y con su mirada, me está interrogando.
Me mira con esa mirada
que solo las madres y las enamoradas
saben ya mirarnos.
Son miradas de amor, miradas;
que con solo mirarte te están hablando.
Son esas miradas, que si son de tu amor.
Son las que te dicen;
¿Me sigues amando?
Son esas miradas, que si son de tu madre,
te están diciendo;
¿Qué te ocurre hijo?,
¿Qué te está pasando?
Son esas miradas, son esas preguntas,
que yo desde muy niño he estado esperando.
Son esas miradas, son esas preguntas,
que sin importar lo que tú respondas,
una dulce y tierna caricia te está esperando.
Son esas miradas, son esas preguntas
que a mí de mi madre,
siempre me han faltado.

Hoy he vuelto de nuevo a mi hogar,
del que hace mucho tiempo me había ausentado.
Los tristes recuerdos me han embargado.

No hay comentarios: