26 may. 2010

EL CAMINO DEL NORTE

MI AMIGO EL CANTABRICO
(Experiencia personal en las jornadas del Camino de la Costa entre Julio y Agosto del 2.002)

Las estrellas te olvidaron,
marcharon a otros Caminos,
los hombres te abandonaron
y se alejo el peregrino,
pero tú permaneciste
siendo fiel a tu destino
durmiente entre esos montes,
y valles, acantilados y ríos,
entre bosques y arroyos
que riegan los caseríos,
con tus veredas ocultas
que desbrozar he tenido.
Con tus ermitas y templos
que muchos años han sido,
tutela para las almas,
cobijo de peregrinos.

En tus arroyos, tus playas,
en tus fuentes y tus ríos
hoy nos hemos refrescados
y por toda tu belleza
hemos sido bendecidos.
En Irún te descubrimos
[Camino]
tu puente ya habías cruzado,
y seguimos tus senderos
al borde de acantilados,
de atalayas balleneras
que ya no otean cetáceos,
de ermitas que no supieron
por qué se hicieron en lo alto.

Por Pasajes te seguimos
y no vimos esos barcos,
que traían peregrinos
de ultramar hace ya años.

Ya mi caminar me lleva,
a visitar a la que llaman, Easo,
Y la encontré tan bonita,
tan linda, con tanto fasto,
que el Camino enamorado
de nupcias la estaba hablando.

En la Contxa el Camino se refresca,
mientras le está esperando,
un Igeldo gentil y señorial
y un Urgul que está mirando.
Pasas desapercibido
[Camino]
entre este mare mágnum,
de casas señoriales,
de chales y de palacios
con un sendero de asfalto.

En Orio yo pregunte
a mi amigo el Cantábrico,
si era tú ese Camino
que me acercaba al Santo.
El mar no me respondió
y yo seguí caminado.
Seguí tus nuevos senderos,
llenos de ruido, de hormigón,
sembrados de negro asfalto,
seguí siguiendo mi instinto
y aquellos montes salvando.
Buscando los caseríos
y las casas de los Santos,
buscando cualquier indicio
que me sirviese de faro.

Atrás deje Zarautz, Mutriku,
Markina, Bolibar, Zenarruza,
y a Gernika he llegado.
En esta Villa Foral,
mil historias me han narrado,
de muertes y destrucción,
de robles,
que a los hombres hermanaron.

A ti sendero volví
un poco acongojado
y tú mi fiel compañero,
tú; me estabas esperando.

Este Camino mí amigo,
que tiene ya tantos años,
este longevo Camino,
que lo hicieron entre tanto.
Amigo; contigo seguí camino.
Camino; tú me fuiste acompañando.

Un Camino al que custodian,
casas torres que perdieron su almenado,
caseríos tan antiguos
que no recuerdan sus años,
palacios del Medievo
y casas de los indianos.
Camino por el que oran,
ermitas de muchos santos,
santos ingleses y belgas,
francos y más italianos.
Camino al que dan sombra
bosques de hayas y pinos
de robles, encinas y avellanos.

El Camino ya se adentra en tierras
que los Diego dominaron.
El andar se hace exigente
ahora que sube un alto,
desde este punto contemplo
la casa de nuestra Amatxu
y no muy lejos de ella
la torre de la del Santo.
Con ambos estuve a solas,
con ambos estuve hablando,
y ambos yo les pedí que sigan,
por este mundo rezando.

Pronto abandoné yo Bilbo
el Camino me estaba a mí esperando,
y con el Camino hablé
de cómo, Bilbao ha cambiado.

En el alto de Kastrexana
me volví para mirarlo.

En la ermita de Santa Águeda,
con la Santa he hablado
y me contó la señora
de aquellos tiempos pasados,
de aquellos peregrinos
que en su templo pernoctaron,
de tanta fe arrastrada
por los pies ensangrentando.

Y proseguí mi camino
que me costó el encontrarlo,
entre bloques de hormigón,
entre el ruido y semáforos.
En San Vicente rendí mi visita a este Santo.

Seguí de nuevo tus huellas Camino;
recogiendo tus retazos.
En la que dicen que es Portu,
con la Madre me he encontrado,
con ella estuve a solas
y me quede admirado,
de tanta, tanta belleza
con que la han arropado.

Con mi mochila a los hombros,
camine por rojo asfalto,
me reencontré con el mar
que me estaba esperando
y el mar caminó conmigo,
desde Ciervana hasta Castro.
Desde Castro me volví a mi casa,
pues me estaban esperando,
en Castro deje amigos
que me siguen esperando.
El Camino de la Costa
y ese mar que es el Cantábrico.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola Rodri:
Como todos y cada uno de tus poemas, este es hermoso. La descripción que en el haces, del entorno en que te mueves, y el instante en que lo escribes, lo transporta a uno, al lugar donde, te encuentras. ¡Tengo que aprender de tanto de ti!¡No sabes cuanto!
Un gran abrazo, de tu amiga, la aprendiz de poetisa,
Eva.